Innovar sí, pero como…
A raíz del post de Rodrigo hablando sobre innovación, me he animado a escribir este artículo, la verdad es que el tema me apasiona, recuerdo una conferencia sobre trabajo e innovación hace un par de años, en el que el ponente , un Consejero de Telefónica y varias empresas importantes de España, hablaba sobre la necesidad de innovar, en concreto comento un caso de una Empresa Catalana galardonada con un premio Europeo a la entidad más innovadora, comentaba que la empresa disponía de un equipo de personas que se pasaban el día estudiando la viabilidad de nuevos productos, los desarrollaba y empezaba a comercializarlos, y cuando veían que el producto llegaba al máximo de ventas, es decir su curva de ventas comenzaba a descender automáticamente lo retiraba del mercado, recuerdo que a mí y creo que a muchos otros, se nos quedo cara de tontos, pensando cómo, cuando un producto alcanza su máximo de ventas lo abandonaban, la idea subyacente es sencilla, era en este momento cuando la competencia y otros factores externos empezaban a comerles terreno, y porque luchar contra algo imparable, siempre habría alguien que lograría realizar el producto más barato e incluso mejor, simplemente lo retiraban y pasaban a dedicar todos sus esfuerzos a desarrollar nuevos productos.
Recuerdo una reunión en una empresa, donde se habría un debate para ver cómo entre todos los componentes, la mayor parte responsables de cada uno de los Departamentos podían aportar ideas para intentar mejorar una situación delicada, la mayor parte de los componentes no decían nada, en cambio, algunos empezaron a lanzar ideas, mejorar el departamento comercial, intentar fabricar otros productos con los medios productivos que tenían, abrir nuevos mercados, eliminar los canales de distribución para llegar al cliente final y obtener mayores beneficios, realizar acuerdos con competidores o con empresas relacionadas con el sector, mejorar la calidad para poder acceder a mercados más exigentes, adquirir alguna empresa de la competencia, etc. La mayor parte de estas ideas eran rebatidas rápidamente por algunos miembros descartándolas rápidamente aduciendo que algunas se habían puesto en marcha y habían fracasado años atrás, que no veían su rentabilidad inmediata y que otras simplemente eran totalmente erróneas por el desconocimiento de las personas que las planteaban y que desconocían el mercado. Al final todas y cada una de las ideas se fueron descartando y se llego a la conclusión de que lo mejor sería ‘ahorrar costes’, si ahorran costes podrían continuar manteniendo un nivel de beneficios aceptable y aguantar el tirón en espera de tiempos mejores. Para ello deberían optimizar algunos procesos con los que trabajaban, reducir los gastos de algunos departamentos, paralizar ciertas inversiones, seguramente reducir parte de la plantilla, etc.
No digo que en la reunión no se llegaron a conclusiones que pudieran aportar mejoras a la empresa, pero lo cierto es que la palabra innovación se esfumo… y ¿por qué?, por el miedo a nuevas inversiones de dudosa rentabilidad, a apostar por algo sin la suficiente seguridad, en resumen por el miedo al fracaso.
Creo que este es un claro ejemplo de lo que ocurre con muchas empresas actualmente, se agarran a un clavo ardiendo con tal de no cambiar su negocio, la resistencia al cambio es el mayor enemigo de la innovación, aceptar que un negocio que ha funcionado durante muchos años, ya no es rentable y que hay que hacer cosas diferentes es algo muy difícil de asumir. Incurrir en proyectos que pueden fracasar de dudosa rentabilidad es algo que la mayoría suele reusar. Según mi opinión, creo que la mayor parte de las ideas que se presentaron seguramente podrían haber fracasado, pero estoy seguro de que si entre todas, solo una llegase a buen fin, seguramente la situación de la empresa hubiera cambiado considerablemente.
Para Innovar debemos arriesgarnos, debemos escuchar las ideas de los demás por absurdas que estás nos parezcan, debemos eliminar aquellas reglas que dicen, porque hacerlo de otra forma si de esta siempre nos ha funcionado bien o planteamientos como, ‘bueno, nosotros no vamos muy bien pero fíjate en los demás...’.
Para Innovar debemos dedicar parte de nuestro tiempo productivo a pensar cómo hacerlo mejor, como sacar valor añadido, como mejorar nuestro trabajo, si no nos paramos a pensar cómo mejorar, jamás lo haremos.
Desgraciadamente las empresas suelen tener un objetivo que les impide ver más allá, ‘la rentabilidad de los proyectos’, si de antemano no presentamos un proyecto rentable será muy difícil apostar por él, convencer de esto a los directivos de las empresas es algo muy difícil de conseguir. Lo primero que hacen es preguntarse: ya, pero y ¿si no sale bien?… ¿cuánto dinero nos va a costar?, estoy desacuerdo en que la rentabilidad es un factor muy importante, pero para innovar tampoco es necesario realizar grandes inversiones, hay muchas formas de minimizarlas realizando proyectos pilotos, maquetas, simulaciones, estudios de mercado, o mejor vender la idea, convencer a un sponsor y llévala a cabo, si, se que suena como un sueño de hadas pero muchos proyectos han conseguido ver la luz siguiendo este método, comparte el beneficio y disminuye tus riesgos, pero si todo esto no es posible, siempre llegara un punto en que habrá que arriesgarse. Si aún así, no somos capaces de llevar a cabo el proyecto solo nos quedara una cosa por hacer,”nada”, esta es la opción más utilizada, y como es gratis y no cuesta ningún esfuerzo, a esperar como el avestruz que entierra su cabeza en la tierra cuando viene un león…
Todo esto, me hace preguntarme una cosa. ¿Somos los desarrolladores innovadores?, en mi opinión y después de más de 20 años de profesión puedo afirmar que no. Creo que la mayoría de nosotros destinamos la mayor parte de nuestro tiempo a aprender a utilizar nuevas tecnologías para no perder el tren, el constante bombardeo de las grandes empresas de Software como Microsoft, Google, Adobe y algunas otras, hace que estemos constantemente estudiando lo que ellos nos proponen, en mis 20 años, tan solo he realizado 3 o 4 proyectos que pudiesen definirse como innovadores y solo por la aplicación temprana de nuevas tecnologías de reciente aparición, en contraposición somos muy abiertos al cambio, estamos siempre en predisposición de adoptar nuevas tecnologías y cambios, pues nuestra profesión así lo requiere, pero realmente apenas innovamos nada, no hacemos nada diferente, tan solo copiamos aquello que nos proponen las grandes empresas de software, y en el mejor de los casos a veces lo mejoramos un poquito. En mi opinión para innovar deberíamos renunciar a estar siempre a la última y destinar parte de nuestro tiempo a proponer ideas, escoger alguna interesante y llevarla a cabo, en lugar de dedicar todo nuestro tiempo a aprender lo que nos proponen los demás, si bien es necesario estar al día, para no cometer el error hacer algo que los demás ya han construido, un error muy frecuente en nuestra profesión.
Deberíamos también dejar a un lado muchas de las reglas que aplicamos, cuando desarrollo, sobre todo en estos últimos años, tengo un pensamiento que constantemente me dice “demasiadas reglas”, el desarrollo es cada vez menos fluido, menos intuitivo, esto, me hace preguntarme si estaré haciendo las cosas bien, en mi opinión demasiadas reglas limitan la innovación ya que en muchos casos la rigidez de algunas de ellas y el tiempo que destinamos a aplicarlas, evitan que destinemos nuestros recursos a innovar o ser mas creativos.
Debemos hacernos estas preguntas de forma habitual, ¿Cómo puedo mejorar?,¿Cómo puedo hacerlo más rápido?, ¿Cómo puedo sacar mayor valor añadido?, y dedicar parte de nuestro recursos a responder a estas preguntas.
En general, el desarrollo de software de las grandes empresas de desarrollo es un área muy innovadora, ellos han entendido mejor que nadie la necesidad de innovar constantemente y por ello son ellos y no nosotros los que logran el éxito, y no me refiero solamente a obtener un buen salario…
El área del desarrollo de software es un mercado sumamente competitivo, pero con gran potencial, no hay más que fijarse en empresas que en pocos años pasan de no ser nada a cotizar en bolsa, en ver cuántos productos nuevos aparecen y otros que en poco tiempo desaparecen, como cambiamos de un año para otro nuestra forma de trabajar, como tenemos que obligatoriamente apostar por una formación continua para poder mantenernos en este mercado, pero no lo hacemos porque somos innovadores, lo hacemos porque es un requerimiento de mercado, me pregunto cuántos desarrolladores de los que escribimos aquí o de los que nos leen, realizan proyectos innovadores si no es por petición de un cliente, creo que muy pocos son los que llegan a alcanzar este status, que envidia tengo de Miguel Llopis que trabaja en el desarrollo de nuevas tecnologías y puede destinar gran parte de su tiempo a ser innovador.
Para innovar debemos trabajar en equipo, las relaciones personales son fundamentales para poner una idea en funcionamiento, saber convencer, incentivar y hacer participes a la gente de un equipo con una idea es algo fundamental, y estoy desacuerdo que la mayor parte de las veces hace falta la figura de un Líder que incentive y mantenga unido al equipo para llegar a obtener mejores resultados, si bien tener un objetivo común en el que todos los componentes creen puede hacer que esta figura se reparta entre todos los miembros del equipo, en un equipo innovador todos deben escuchar y debatir las ideas de los demás, la política de la empresa debe otorgar libertad en la toma de decisiones, conozco muchas personas a los que se les limita la capacidad de innovación en pro de la rentabilidad, así pues es necesario que todos desde el primero al último apueste por la innovación.
La necesidad es también un factor que nos llama a innovar, solo cambiamos cuando tenemos la obligación de mejorar, ponemos en marcha nuevas ideas cuando las que tenemos no sirven o no nos aportan lo suficiente, desgraciadamente en la mayoría de los casos, es, en estos momentos cuando es demasiado tarde.
Es curioso ver los gráficos de las patentes en España, está generalmente admitido que el número de solicitudes de patentes originadas en un país constituye un indicador bastante significativo de la situación de su sistema de I+D+I,
Fuente: http://www.oepm.es/cs/Satellite?c=Page&cid=1213455385201&classIdioma=_es_es&idPage=1213455385201&pagename=OEPMSite%2FPage%2FtplListaDocumentos&numPagActual=1


BSH Electrodomésticos España es la primera empresa industrial en solicitar patentes, con un total de 65 en 2008.
Solo la Empresa IBM, la que más patentes realizo en 2008 tiene 4000, observando estos gráficos no me estraña que nos encontremos en la situación actual, lo extraño es que no hayamos llegado antes.
Una cosa esta clara, España tiene mucho camino que recorrer y actualmente estamos a la cola de la mayor parte de países desarrollados, debido a que las políticas de formación y de I+D+I desde el gobierno y las empresas han sido desastrosas.
En estos tiempos que corren y creo que en un futuro cercano si no somos capaces de innovar, nunca llegaremos a tener éxito y tarde o temprano fracasaremos, el miedo al cambio, el riesgo de invertir en nuevas ideas nos impiden innovar, hay que enfrentarse a estos miedos para poder llevar a cabo nuevas ideas, la mayor parte seguro que fracasaran, pero con que tan solo una llegue a buen término merecerá la pena.
Creo que el fracaso conduce al éxito, hace muchos años que leía un artículo del Newsweek que decía que los empresarios de EEUU preferían contratar a alguien que hubiera establecido tres empresas y hubiera fracasado que a un candidato que tuviese un Curriculum excelente.
Innovar es hacer cosas diferentes, arriesgarse, no temer a fracasar, cuestionarse que aquello que funciona hoy, no lo hará mañana o que siempre se puede mejorar, y como decía Albert Einstein, si quieres cambiar algo no hagas siempre lo mismo…
¿Qué opináis?