Empresas, crisis, trabajo, eficiencia y oportunidades

Me hace gracia ver que todo el mundo en todas las esquinas repite sin cesar una única palabra, la misma palabra que algunos negaban hace muy poco tiempo pero que ahora y de repente está a la orden del día yen boca de todo el mundo, hablo como no podía ser de otra manera, de la palabra crisis.
La RAE define crisis de muchas formas, pero me quedo con la última acepción: "Situación dificultosa o complicada".
Es de casi todos sabido que esta situación dificultosa o complicada está siendo soportada por muchas personas desde hace bastante tiempo, y no podemos dejar de lado a las empresas, que al fin y al cabo son las que nos dan de comer y motor directo o indirecto de la economía y por lo tanto soporte de salir de algún modo de la situación en la que nos encontramos actualmente.
En época de crisis, las empresas mejor saneadas son las que salen fortalecidas de alguna manera, porque lejos de ser un periodo devastador (que sí lo es), es un periodo de oportunidades y supervivencia.
Oportunidades porque se pueden abrir mercados que antes eran prácticamente imposibles de acceder, y supervivencia porque si es gestionada adecuadamente, va a salir fortalecida.
Sin embargo, muchas empresas no tienen en cuenta otros factores que ayer por la noche meditaba cenando y que he comentado con muchas personas en pequeños corrillos, y que ahora quiero comentar en mi blog.
Dejando a un lado tendencias políticas, quemes de la gente, incertidumbres personales, etc., cosas todas ellas muy importantes y que nos influyen en el día a día en nuestra vida y por lo tanto en nuestros trabajos, hay un punto determinante asociado inherentemente a una empresa, hablo del trabajo.
Los privilegiados que aún tenemos trabajo, vemos con asombro como ante un periodo de crisis, una empresa es capaz de llevar a cabo determinados ajustes que siendo racionalmente correctos, redundan en una insostenibilidad humana, familiar y laboral, porque la conciliación de una persona de todas estas facetas dentro de una empresa es crucial.
Sin embargo, el momento actual no es muy halagüeño, y buscar un cambio de trabajo se convierte en una odisea. Las empresas lo saben y lejos de tener comprensión con el personal laboral, trata de sacar beneficio de esta circunstancia.
Entre la gran cantidad de ajustes que una empresa puede realizar, está la reducción de plantilla.
Si bien es un mal inevitable en muchas de las ocasiones, cabría preguntarse si realmente la reducción de plantilla se debe a que hay menos trabajo o a que hay que reducir costes.
La mayoría de las empresas reducirán plantilla por el segundo motivo, para sobrevivir y salvar a parte de la tripulación.
Esto lleva inherente un mal endémico, porque el trabajo no es menor... más bien incluso, se incrementa en muchas ocasiones, y con ello la carga de trabajo a cada empleado, porque si antes había 10 personas con una carga de trabajo x y ahora hay 5 con una carga de trabajo igual o poco menos, ¿cuanta carga de trabajo estamos aplicando por cada empleado?. Las matemáticas no fallan ¿verdad?.
Y esto al final, conlleva a que ese empleado se quema (literalmente hablando), se fatiga, no descansa, está en un estado de tensión continua, y por consiguiente, produce lo que puede pero peor, ya que no tiene la capacidad suficiente para recuperar los sobreesfuerzos continuos.
El resultado es que incluso la empresa confía aún menos en esos empleados porque piensan que no producen y o que no son válidos o que no están dando el resultado que de ellos se esperaba.
Y todo esto sin contar con el estado anímico del individuo que es tema aparte.
Aunque algunos no lo entiendan o no lo quieran entender, no somos máquinas, sino seres humanos, y el límite existe... no tendemos al infinito.
Pero indudablemente, todo esto lo comento por algo muy concreto que observo en casi todas las empresa y con las personas que hablo, y es que cuando una empresa tiene una carga de trabajo, no suele mirar a la eficiencia.
Últimamente estoy bastante atento a lo que podríamos definir como procesos.
Siempre he pensado en la optimización del trabajo y con ello en la eficiencia, y ahora que estamos pasando un periodo de crisis, lo pienso con más ahínco.
Una empresa que se encuentra en crisis, tiene que ver este periodo como un periodo de oportunidades.
Sé que es muy fácil decirlo, pero creedme que es así, tanto para las empresas que están cerca de su desaparición como de aquellas que las va estupendamente.
Tenemos que aprovechar que nuestra competencia se puede ver seriamente dañada o perjudicada por el periodo actual, que lejos de ser un periodo explosivo, es un periodo de desgaste, y también porque no decirlo, de supervivencia.
Ante ese largo periodo convulso, muchas empresas creen que cargando con más trabajo a menos recursos, se pueden abordar los mismos objetivos o incluso más abaratando costes.
Pero nunca se piensa en la eficiencia de las acciones que se acometen. Y ya no hablo de sueldos, horarios, etc., sino de procesos, eficiencia y eficacia. Lo que sería maximizar los beneficios.
Si actuamos eficientemente, seremos capaces de lograr los mismos objetivos o más, con mucho menos esfuerzo, y casi seguro, con menos carga de trabajo.
Incluso el beneficio de la empresa crecerá y los sueldos del personal porqué no, podrán ser mejores, el ambiente de trabajo también, y por ende, ganaremos posiciones con respecto a nuestra competencia.
No obstante, dentro de lo que son las oportunidades que se abren en periodos de crisis, no debemos olvidar que muchas aprovechan la ocasión para hacer reestructuración, ajustes o cambios que no podían realizar antes.
Uno de ellos es la eficiencia y eficacia que he comentado, y otro en mi opinión es el I+D.
En España por ejemplo, la inversión de I+D es... ¿inexistente?.
Existen empresas que apoyan ese campo, pero son tan pocas que si nos vamos a una web de empleo, veremos que muchas de ellas emplean libremente I+D pero ni ellas mismas saben lo que es, porque en realidad no hacen I+D.
Una empresa que sepa lo que es realmente y focalice partes de sus esfuerzos en el I+D, podrá aprovechar más oportunidades si cabe o estar mejor preparados para cuando la crisis finalice.
Cabe destacar que después de un periodo de crisis, comienzan los engranajes de la economía a funcionar, y como una máquina de vapor, empieza a moverse poco a poco pero agilmente, y en cuanto nos despistemos, la maquinaria estará funcionando a toda máquina, y en ese momento, quién esté preparado se llevará una parte más grande del pastel.
Pero llevar a cabo todo esto, sé que no es fácil,... nada fácil.
Cualquiera podemos crear y montar una empresa, pero gestionarla es lo más difícil de todo.
Por experiencia propia sé que la gestión de proyectos informáticos no es nada fácil, pero gestionar una empresa es mucho más complicado... pero no me refiero a gestionarla de cualquier forma, sino teniendo en cuenta todas las cosas que comento aquí más otras que me dejo en la chistera para otra entrada si procede.
¿Estás de acuerdo?. ¿Qué opinas?.