Acerca de Steve Ballmer y la diferencia abismal entre tirarle/echarle huevos
Bueno, dudo mucho que a estas alturas aún quede gente en la blogosfera que permanezca ajena al incidente sucedido el pasado lunes en Budapest (Hungría) cuando Steve Ballmer sufrió un ataque a base de lanzamiento de huevos (concretamente, tres) durante una intervención pública.
Más allá de condenar el acto (algo que ya realicé en el post de mi gran amigo Jorge Serrano) o de dar más publicidad gratuita al responsable de la agresión (quien por otra parte no merece ni un segundo de nuestro preciado tiempo, y menos aún tras haber perdido completamente las formas y la educación), me gustaría analizar un poco el contexto en que se produjo el suceso, la reacción del CEO de Microsoft y, finalmente, destacar la figura tan carismática y representativa de este hombre en la historia del gigante del software.
Lo cierto es que Steve Ballmer estaba pronunciando un discurso en la Universidad de Budapest promoviendo un acuerdo, denominado Titan, del Gobierno de Hungría con varias empresas del sector (no sólo Microsoft, sino otras grandes empresas como Cisco Systems, HP, Intel y otras tantas...). Mediante dicho acuerdo, estas empresas se encargarán de ofrecer formación a profesionales del sector IT en dicho país. Al tratarse de una charla en ambiente universitario Steve dio muestras de su humor y "buen rollo" en general con los jóvenes, preguntando al principio de la ponencia "cuántos de ellos aún tienen que hacer exámenes" y deseándoles "la mejor de las suertes"...
Volviendo al acuerdo, que dará formación a más de 10.000 profesionales, al parecer, no debió hacer mucha gracia al personaje (por llamarlo de alguna forma) lanzador de huevos, el cual apareció portando una camiseta contraria a Microsoft y exigiendo a gritos a Steve que "devolviera el dinero del acuerdo a los contribuyentes" (personaje que, por cierto, hace bien no dedicándose al béisbol ya que no tendría ningún futuro, visto lo visto...)
Tras tirar tres huevos que no llegaron a impactar en Steve Ballmer, el personaje en cuestión fue "invitado" a abandonar la sala, después de ello Steve reanudó su discurso tras dos segundos en que pareció quedarse en "standby". La frase escogida para retomar sus palabras no pudo ser más conciliadora y simpática: "Una interrupción divertida que me ha hecho perder el hilo de la conversación..."
Una frase más para demostrar el carisma de este hombre, frase que me guardo junto a alguna otra "joyita" que le he escuchado previamente. Como, por ejemplo, en un evento interno con jóvenes becarios el pasado verano en Redmond, cuando un compañero le realizó una pregunta en la ronda de Q&A al final del discurso, dirigiéndose a él como Mr. Ballmer, y contestó: "por favor, llámame Steve... El señor Ballmer es mi padre". Por no hablar de la cercanía y entusiasmo con el que se dirigía a nosotros en privado, tras la charla, estoy seguro que sin ninguna obligación de hacerlo sino movido por su propio entusiasmo: "sóis el futuro de la informática, sóis el futuro de Microsoft..."

Creo que poco puedo decir sobre Steve que no haya dicho ya otra gente cuyo trato personal y profesional con él es más cercano, como por ejemplo la gran Rosa García cuya reflexión planteada hace unas semanas con motivo de la visita de Ballmer a España recomiendo leer a todos. Lo que sí me gustaría es destacar el caracter de liderazgo digamos "espiritual" que este hombre atesora, su gran fortaleza para ser capaz de no rendirse nunca ante las adversidades, y en general su entusiasmo y pasión por su trabajo.
Tal vez muchas de las críticas que ha recibido a raíz de algunas intervenciones suyas célebres ("developers, developers, developers..." o la más reciente "webdevelopers" del Mix '08, la cual realizó por insistencia del público, dicho sea de paso) surjan por la desgracia ajena de quien no disfruta de su trabajo y es incapaz de comprender que muchos otros sí lo hagan.
Casualmente hace unas horas se ha celebrado la final de la Champions League de fútbol, al término de la cual el Manchester ha resultado flamante ganador y he visto a la totalidad de jugadores del equipo de los "Red Devils" dar saltos de alegría, gritar, abrazarse e incluso llorar de felicidad. ¿A alguien le ha parecido extraño esto? ¿Inapropiado tal vez? Ahora bien, si lo analizamos friamente... ¿Acaso dichos jugadores no son trabajadores de una empresa festejando un buen resultado? Esto es, ¿acaso no se trata de una situación similar a la de Steve Ballmer en otras ocasiones? Con un matiz adicional, Steve sería esa persona que en caso de formar parte de la plantilla del Chelsea (desgraciadamente perdedor hoy, lástima que no pudiera haber dos campeones) estaría animando a sus compañeros, convencido de que remontarán el vuelo pronto y confiado en su potencial.
Sin duda Steve Ballmer es, a su manera, un gran deportista; deportista de la vida ("un deporte muy duro", según Aquarius). Y, ¿por qué no decirlo? También un ganador nato. Creo que queda claro con esta historia quién tira huevos y quien le echa huevos ;-)
Go Steve!