Ya soy Certified Scrum Master ¿y?...
Esta pasada semana tuve el placer de participar como alumno en un curso de certificación como Scrum Master impartido por Stacia Broderick. Sobre la formadora no puedo más que decir alabanzas, me pareció que llevo el curso de manera excelente y que tiene una capacidad notable para transmitir conocimientos. Los ejercicios que realizamos fueron realmente interesantes.
La verdad es que después de leer un motón de críticas sobre esta certificación y del revuelo que se está levantando entorno a este tema en la comunidad alrededor de las metodologías ágiles, mis expectativas sobre el curso eran malas. Pero tengo que reconocer que me ha encantado el curso.
No voy a entrar en el manido tema de la validez o no de las certificaciones. Tengo tantas que es me es difícil tener una opinión clara sobre las mismas. Tengo sentimientos contrapuestos sobre el tema: ¿Si tan inútiles son por qué el mercado las valora tanto? ¿Si cualquiera puede sacarlas por qué no las tiene todo el mundo? ¿Si demuestran tanto por qué tengo tantas sin haber hecho un esfuerzo sobrehumano? ¿Si realmente prueban algo, por que todo el mundo que lo intenta tarde o temprano las consigue? ¿Por qué hay tanto inutil que exhibe certificaciones?... No sé, no sé…
En el caso de la certificación que nos ocupa, creo que lo menos acertado es el nombre y el que den una certificación. Si simplemente hubiesen elegido un nombre como ‘Certified Scrum Master Training’ creo que no habría lugar a la polémica.
Una vez dicho esto, lo que verdad debe preocuparnos es si se trata de una buena inversión de tiempo y dinero. Y en este punto tengo que ser categórico: si. Leído esto, estaréis pensando que ahora sabré mucho más de Scrum que antes de ser CSM. Pues la respuesta es que no!. ¿Cómo puede ser esto?. La respuesta es simple: no se mucho más de Scrum pero si se mucho más de cómo transmitir la esencia de Scrum al resto del mundo y sobre todo he tenido la oportunidad impagable de compartir dos días centrados en Scrum con una decena de profesionales de toda Europa con amplia experiencia en la gestión de proyectos en general y con Scrum en particular. Especial mención a Ángel Medinilla, autor del blog Presión Blogosférica, que cada vez sigo con más asiduidad, y una muestra clara de que cada vez hay en este pais más profesionales de la gestión de proyectos que saben de lo que hablan. Tuve el placer de contrastar opiniones con el y aprender de sus puntos de vista, aunque no siempre compartiesemos la misma visión (esto es lo que hizo esas charletas realmente interesantes).
Mi primera conclusión es que no se trata de una formación para aprender Scrum, sino para aprender a ser Scrum Master, que es muy diferente. Y en eso se centra la formación que nos ocupa, en enseñarte a transmitir Scrum, que es el principal trabajo de un Scrum Master.
Por ejemplo, creo que el curso no sirve si lo que quieres es saber como implantar Scrum en tu organización o si quieres formar a los miembros de un equipo para utilizar Scrum. En mi opinión hay que apoyar Scrum en una herramienta para que sea realmente efectivo, y en esta formación no se ve ninguna herramienta. Además evidentemente en dos días no se pueden tratar todas las cuestiones que surgen en una implantación de Scrum.
Después de haber enseñado a cuatro equipos de desarrollo como hacer Scrum en el último año y llevar un buen número de Sprints sobre mis espaldas como parte de un equipo Scrum, creo que la conclusión es que el curso vale la pena si ya conoces Scrum y te dedicas a transmitir Scrum, sea de puertas adentro de tu organización o a terceras empresas. Pero no vale la pena si lo que te dedicas es a llevar a cabo Scrum. Para esto último es mucho mejor contar con alguien que viva el proyecto con tu equipo de desarrollo y realice un mentoring más distribuido en el tiempo que realizar una formación puntual.