January 2012 - Artículos

Llevo bastante tiempo sin leer novedades literarias, y menos aún las de esta clase: Vivo o muerto, Tom Clancy y Grant Blackwood. Y suena a lo que es: un bestseller que aprovecha el tirón del 11S y que forma parte de la serie Jack Ryan del autor. Para los que no saben de qué va, estos libros son novelas de entretenimiento en los que el personaje Jack Ryan, primero analista de la CIA y luego más cosas, termina en medio de los berenjenales más típicos de este tipo de obras: terrorismo, espionaje, etc.. Las novelas estarían mejor si no tuvieran ese pro-USA tan acérrimo. Pero bueno, es lo que hay.

Si os preguntáis qué hace una entrada como esta en un blog como este, os lo diré: id a la página 168 de la edición de Umbriel de 2011 (la única por ahora) y leed conmigo:

 

“Y aunque hubieran examinado aquél [un CD grabado], no habrían visto más que un galimatías incomprensible: datos sólidamente cifrados en lenguaje de programación C++, carentes por completo de sentido.”

 

Sí, yo también me he asustado, y no poco. Vale, es una pifia del traductor, ¿no? Pues no, en el original pone:

 

“Even if that one had been examined, it would have been shown to contain gibberish, robustly encrypted data written in C++ computer code that made no sense at all,”

 

Bueno, pues ya lo sabéis, chicos, el C++ también sirve para encriptar datos. Ya sé que el obfuscated code puede ser difícil de entender, pero tanto como para incluir elementos encriptados en su código…

Desde luego hay quien oye campanas y se imagina belenes.

En fin.