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Segundo aniversario sin pena ni gloria
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Ya se cumplen dos años de la creación de este humilde blog y aún no he logrado solventar los males que expuse en la entrada de celebración del primer año, aunque mantengo la esperanza de combatirlos con éxito.
El ritmo de publicación sigue siendo escaso, todavía mantengo algunos frentes abiertos (ya hubo algún comentario recordándome que debía algo) y la carpeta de borradores no hace más que crecer con ideas nuevas sin oportunidad de darles forma. Bueno, no está entre mis objetivos conseguir una popularidad enorme con muchas visitas diarias o múltiples comentarios nuevos cada semana, y hasta es posible que haya ahuyentado a lectores potenciales a causa de mis múltiples peticiones de no usar las posibilidades de interacción del blog como consultorio técnico.
De todas formas, la mayoría de las visitas procede de buscadores y a veces los términos de búsqueda no tienen mucho que ver con los artículos a los que dirigen, dándose la casualidad de que las palabras elegidas están distribuidas a lo largo de la página. En los casos en que el buscador acierta con el artículo correcto, me da la impresión de que la gente es reacia a aportar su opinión (contando con que no fuera yo mismo el que desactivara los comentarios como medida transitoria contra el spam). Además hay que considerar que algunas entradas se van quedando anticuadas, pero es normal.
En fin, no cedo en mi propósito de ofrecer información útil, de calidad, novedosa y veraz en la medida en que me sea posible, con toques de opinión en forma de alabanzas o reproches cuando los considere oportunos. Estoy pensando en cambiar el rumbo publicando entradas más cortas, directas al grano, frente a artículos largos y desarrollados que suponen un tiempo de preparación mucho mayor. El tiempo dirá.
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Los males del sobrecalentamiento
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Hace más de año y medio hablé de una experiencia personal con el ventilador y el disipador del microprocesador. Y es que, para mantener el PC en perfecto estado de revista, no solo basta con aplicar buenas prácticas con respecto al software, sino que también deben examinarse de vez en cuando sus “tripas” (o pedírselo a alguien de confianza) por si necesitan una limpieza urgente de polvo.
El caso es que volvió a aparecer el fantasma del ventilador acelerado más de la cuenta y, ahora que llegan los calores por estas tierras, vino acompañado de algunos fallos que por las circunstancias se atribuían fácilmente a la tarjeta gráfica. De repente el monitor dejaba de recibir señal de vídeo, se corrompía la pantalla, Windows cambiaba repentinamente a modo VGA y mostraba el mensaje “el controlador de pantalla no responde”, o el PC se colgaba de tal forma que ni la técnica del volcado de memoria forzoso mediante la tecla Ctrl derecha más la tecla Scroll Lock dos veces, con un teclado PS/2, resultaba eficaz. De vez en cuando, tras algún cuelgue de esos, Windows registraba en el siguiente arranque varios sucesos de Machine Check (uno de esos mensajes genéricos Application Popup, número 26), de contenido indescifrable con información interna del estado del microprocesador y de la arquitectura del sistema.
Entonces se volvió a desmontar y limpiar tanto el disipador de calor como el ventilador del microprocesador y se renovó la pasta térmica. Al montarlos de nuevo y encender el equipo, mejoraron dos aspectos fundamentales: menos ruido y más estabilidad.
De todas formas, la observación de la placa base ha revelado un hecho preocupante. Varios de los condensadores electrolíticos situados en las cercanías del microprocesador, cuya función básica es estabilizar el voltaje de alimentación, están hinchados en su parte superior. Esta consecuencia del envejecimiento, o también del calor, reduce su eficacia y puede favorecer comportamientos erráticos del sistema. El PC tiene algo menos de cinco años, que ya es tiempo en este mundillo.
En fin, hay cosas más importantes en la vida de las que preocuparse que la incertidumbre sobre el funcionamiento y la fiabilidad de una máquina o de cualquiera de sus componentes.