Segundas impresiones sobre el Kindle 2 y otras yerbas

Tras haberme leído Deepsix[1] entero, medio Analog SFF de enero de 2008 y un poco de Chindi, las dos últimas en inglés, tengo más experiencia con el K2 y mi admiración hacia el aparato no ha hecho más que crecer.

Contaré aquí esas nuevas experiencias e impresiones personales, y al final explicaré cómo se instalan los hacks en el K2.

Comprando Cauldron (La sexta parte de Las máquinas de Dios), del amigo McDevitt. Lo cierto es que las dos primeras novelas (y Odisea, la cuarta) están lo suficientemente bien como para que quiera leer la serie entera.

Siguiendo los pasos que nos da JaviJavier, me di de alta una tarjeta de regalo en Amazon y fui a comprar el libro, pero no pude. Amazon me decía que no podía venderme el libro por restricciones geográficas, es decir, por vivir y comprar desde España. Me cambié todas las direcciones de envío y facturación por la que me habían dado en MyUS, pero ni aun así tragaba.

Al final lo borré todo, tarjetas de crédito, direcciones, listas de compras, de deseos, todo, y dejé todas mis opciones en blanco excepto mi nombre y mi clave de acceso.

Tras ello pude comprar el libro (ya tenía la tarjeta dada de alta). Se ve que Amazon utiliza algún método heurístico para detectar el origen del comprador y yo tenía algún flag activado. Una vez elegido “enviar a mi Kindle con un 1 clic” me preguntó la dirección de facturación, puse la que me habían dado en MyUS y recibí el libro en Manage my Kindle, lo bajé al ordenador, lo metí en el K2 a través del USB y pude abrirlo y estuve hojeándolo un poco. Es decir, que funciona (ya lo sabía por la experiencia de JaviJavier, pero hasta que uno no lo experimenta no se queda tranquilo).

Así que ya sabéis, si no podéis comprar para vuestro Kindle, no os pongáis nerviosos. En caso extremo, dais de baja el aparato en vuestra cuenta, abrís otra con un correo genérico de Gmail o de Yahoo (siempre con terminación .com), esperáis un par de horas para que Amazon suelte vuestro K2 de la cuenta vieja, y lo dais de alta en la nueva. Así seguro que funciona.

Otra cosa que no he dicho porque la he dado por asumida es que no tiene hueco para poner una tarjeta SD ni de ningún tipo, tan sólo tiene almacenamiento interno, unos 1.4 GB libres, que dan para muchos libros pero no para muchos audiolibros o músca.

No tiene modo apaisado ni falta que le hace, lo que simplifica en gran medida el driver de vídeo y el software de usuario. No obstante, junto al menor contraste, a las fuentes fijas, al tema de los márgenes y de la carencia de modo de pantalla completa, quizás sea motivo suficiente para que no os guste. Vale, aceptamos pulpo como animal de compañía, pero creo que son males menores, o por lo menos son males menores si lo comparamos con las ventajas de la siguiente sección.

¿Lees en inglés? Si eres un zarpas y un torpón como yo lo soy con el inglés, pero te ves forzado a leerlo, ya sea porque tengas que leer literatura técnica (que no vas a poder en el K2) o porque quieras leer novelas que no han sido traducidas ni lo van a ser, el K2 es una grandísima ayuda.

En la entrada anterior expliqué cómo funcionaba el uso del diccionario. Funciona, funciona perfectísimamente, y todavía no he encontrado una sola palabra que no venga en él. El truco está en saber cómo mover el cursor. Si lo que buscas está cerca del final, pulsa hacia arriba varias veces, aunque al principio no lo veas, el cursor está ahí y aparecerá. Si lo que buscas está cerca del principio, pulsa hacia abajo. Si estás al principio de una línea y pulsas izquierda, subes al final de la de arriba. Y al revés. Os aseguro que es rápido, más rápido que con el iLiad y el DR1000 pese a ser táctiles, y desde luego que más que parar la lectura, coger el diccionario y buscar la palabra.

Sólo por eso ya vale la pena tener un K2. Prometido.

¿Que es inglés-inglés? Mejor, aprende a pensar en inglés cuando leas. Al principio cuesta, pero conforme vayas adquiriendo vocabulario lo agradecerás. Además, llegará un punto en el que escribirás inglés, no español traducido al inglés. Yo todavía no he llegado a ese nivel, pero tiempo al tiempo. Antes, cuando empezaba a leer en inglés iba muy despacio y torpemente, y seguía leyendo torpemente hasta el final. Ahora, al poco de empezar, me doy cuenta de que mi ritmo de lectura, sin ser el mismo que en castellano, se ha acelerado, y con la ventaja de tener el diccionario así a veces ni siquiera dejo de leer: mientras sigo leyendo llevo el cursor a la palabra que no entiendo y miro la definición, casi sin interrumpirme… Y además, estoy perdiendo la modorra y la falta de iniciativa a la hora de coger un libro en inglés frente a otro en castellano.

El salvapantallas tiene un montón de imágenes, y cuando digo un montón es un montón bien grande, todas ellas relacionadas con la literatura de alguna forma, y son muy bonitas y resultonas. No entiendo que haya gente que quiera cambiarlas por otras, pero supongo que siempre habrá quien quiera poner la cara o el culo de su novia, la de sus hijos o fotos de tías –o tíos- en pelotas.

Cada cual tiene su gusto.

Cuanto más pienso en el tema de los locations más me gustan. No puedo explicar por qué pero es así. La edición de La Factoría de Ideas de Deepsix tiene 340 páginas y 8734 locations, lo que hace unos 25 locations por página. Como las de los libros de esa editorial son grandes, y por el tiempo de lectura empleado, una medida más o menos estándar sería de 20 locations por página normal.

Hala, ya sabes qué relación hay. Cuando lea más libros, afinaré el cálculo.

Estoy usando el Calibre para formatearme y convertir los libros. Recuerdo que las primeras versiones daban un poquito de asco, pero las últimas están muy bien. Además, tienen una forma rápida de encontrar los metadatos de tu obra en internet, así como las portadas. La conversión, al menos de FB2 y PDF sólo texto a MOBI no está nada mal, y pese a ser una aplicación Java y Python, no anda mal. El programa es un poco asín, hay que entenderlo, pero una vez que lo haces descubres sus ventajas.

Así que ya sabéis, Calibre.

Instalar los hacks

Actualizar el firmware en USA es fácil: cuando hay una nueva versión se baja automáticamente a través de la línea telefónica del K2 y te pide que la instales. También está la forma manual, que consiste en dejar un fichero BIN en el directorio raíz, te vas a la configuración y abres el menú. Verás que te ofrece actualizar el firmware.

Ese fichero BIN es una combinación de datos, firmas, claves y CRC ampliamente conocida porque forma parte del sistema de boot primario del aparato, que es software libre, y por lo tanto crear un fichero de este tipo que cambie cosas durante la actualización es casi trivial. Lo que no es trivial es, evidentemente, qué cosas cambiar.

El genial Igor ha hecho un script que es capaz de empaquetar y desempaquetar una actualización, y es el script que otra gente está usando para crear los hacks, entre los que destaca el del cambio de fuentes (y podemos instalar muchas fuentes, aunque sólo una por vez) y el del salvapantallas. Aunque en su Web Igor dice que su herramienta no está testeada para el K2, hay gente que la ha usado para generar los hacks comentados. Podemos obtener el script aquí.

Instalar un hack tiene otra contrapartida: como te descuides e intentes una actualización oficial teniendo alguno instalado puedes conseguir un ladrillo en lugar de un K2, por eso es por lo que siempre que hay un hack, el creador genera un antihack, para que lo apliques antes de una actualización oficial.

Pero todavía hay otro problema: ¿Qué pasa si un hack sobreescribe algún archivo de otro hack? Sí, lo habéis imaginado, puede pasar cualquier cosa, desde un enladrillamiento, hasta una explosión termonuclear pasando por absolutamente nada, aunque lo más probable es que el primero de ellos deje de funcionar.

Existe una forma sencilla de sacar un K2 de un enladrillamiento suave, y es entrar en el modo de servicio después de haber puesto una actualización en el directorio raíz del sistema de almacenamiento. Para entrar en ese modo, se debe mantener presionada la tecla Home mientras el K2 arranca, y entonces aparecerá el citado menú, en donde se puede elegir la opción deseada. Parece ser que hasta ahora nadie lo ha intentado, o al menos eso es lo que se deja entrever de lo que he leído.

No obstante, en mi K2 V3.0.2, aparece otra pantalla que permite, en teoría, hacer lo mismo que nos cuenta Igorsk aquí, al final del todo pero antes de los comentarios, pero de nuevo nadie lo ha intentado.


[1] Edición pirata total. Lo siento pero cuando una editorial me engaña, lo hace una sola vez. Hace tiempo compré Odisea de Jack McDevitt que editó La Factoría de Ideas. En ningún sitio de la portada o contraportada se dice que es la cuarta novela de una serie de seis (de momento), sino que más bien se daba a entender que la novela era completamente independiente. Cuando empecé a leerla me extraño mucho la forma en que empezaba y busqué en internet. Cuando descubrí que había sido víctima de las desaprensivas prácticas de una editorial, decidí dejar de comprarles libros. Como ya tenía la serie empezada, busqué los cinco volúmenes en internet (los tres últimos en inglés) y me los baje. Primero los formateé para el HanLin, pero ahora los tengo en el K2 y los estoy leyendo (por supuesto sin ánimo de lucro alguno, de hecho, conforme los voy leyendo, los voy borrando). ¿Qué pasa, que las editoriales se pueden quejar y poner medios contra la piratería pero los lectores no podemos hacer nada ante las prácticas desleales de las mismas?

Jugando con mi Kindle 2

Ayer tarde y noche estuve jugando con mi K2, me leí entero el manual y aprendí los procedimientos de manejo del mismo (Sí, yo soy de esos que se leen el manual). En general, la impresión es que, por fin, he encontrado un cacharro de este tipo que cumple fielmente con su cometido.

Sinceramente, me quito el sombrero ante la gente de LAB126, que han sido los creadores del aparato, y mi genuflexión es mayor todavía porque está hecho en Linux y Java, y quizás sea la primera vez que haya visto un armatoste embebido con Linux[1] que funcione perfectamente bien. Chapó, LAB126.

La impresión nada más sacarlo de la caja, ya lo he dicho, fue de que era una cucada pero que pesaba más que el HanLin, y desde luego pesa más que el GEN3 aunque sea casi igual de grueso. Detalles diferenciadores son los botones de adelantar página (uno en cada lateral) para poder avanzar con la mano que queramos.

Sí, ya sé, los botones están en el canto, y se pueden apretar solos de forma fortuita o al trastear con el K2, ¿verdad? Pues no, no se aprietan de forma fortuita, porque hay que hacerlo hacia dentro, es decir, el pulsador bascula sobre el borde exterior. Son tan difíciles de apretarlos por accidente que tienes que aprender a presionarlos bien, ya que la intuición hace que lo intentes por el borde exterior. Chapó de nuevo. Diseño y funcionalidad.

Otra cosa que me mola mucho es el botón de encendido, que está arriba y es muy similar al del iLiad: hay que desplazarlo lateralmente y soltarlo, con lo que va a resultar bastante difícil hacerlo accidentalmente.

Si le das suave, se suspende o se enciende. Si lo mantienes unos 5 segundos se apaga. Si lo mantienes más de 15 segundos se resetea. Toma ya funcionalidad y ahorro de botón de reset. Espero que la funcionalidad esté mapeada en hardware, porque si lo está en soft, cuando se cuelgue la única manera de recuperarlo será esperar a que se gaste la batería. De todos modos nada indica que ello vaya a pasar, y dado que el aparato está construido muy inteligentemente, seguro que es hardware puro lo que controla dicho pulsador.

Aparte del teclado, que es lo suficientemente grande como para ir apretando las teclas rápidamente y sin pisar dos a la vez, cuenta con un joystick de 5 pulsaciones. Arriba, abajo, derecha, izquierda y apretar. Sin ser la cucada del de la PSP, está bastante bien. Otros pulsadores son para ir hacia atrás, entrar al menú, ir a Home, que es ir a la biblioteca, los dos ya dichos de avanzar página y otro para retroceder página.

De nuevo quiero hacer hincapié en que quien busque detalles de funcionamiento y fotos sobre el aparato que se dé una vuelta por esta entrada de uno de los foros de Lectores Electrónicos.

Se supone que la batería dura tanto o más que la del HanLin o la del Cybook, máxime cuando aquí en España el modem wireless (no es una wifi, es un modem telefónico 1G/3G sólo compatible con USA) no nos sirve de nada y podemos apagarlo por menú.

Trae un cargador de pared y, como uno se puede imaginar, la clavija está en formato americano, pero no es problema porque podemos ponerle un adaptador (el mío me costó 90 céntimos) y enchufarlo a 220V sin problemas porque el alimentador es multitensión (100V a 240V AC). Otra de esas cosas que no cuesta nada y que el usuario agradece. Lo que no me mola mucho es que la conexión USB sea por la parte de abajo, ya que adolece de los mismos problemas que los demás aparatos: si lees estando cargándose has de ser enormemente cuidadoso aunque, dada la duración de la batería, el hecho de que esté debajo no tiene mayor importancia.

Parece ser que el cargador del HanLin no sirve para el K2, o al menos a mi no me cargó más allá de unos instantes y se desconectó. Menos mal que el suyo propio va bien.

Puede reproducir música en MP3, leer libros en formato Audible y leer en voz alta un libro cualquiera (esto lo veremos más abajo), pero, aparte de unos altavoces más que suficientes, hay algo que me llena de enorme alegría: ¡el conector para los auriculares está arriba!

Sí señor, ¡arriba! Un nuevo aplauso para esta gente. ¿Qué? ¿Qué qué ventaja tiene? Pues que en todos los demás (y en el iLiad es peor todavía con el famoso e infame pinganillo) está abajo, y si te pones cascos para escuchar música y te lo apoyas en la barriga (cosa poco menos que invetitable) terminarás rompiendo el conector. En el K2 no, ya que este no se verá entorpecido por nada. ¡¡¡Bien!!! [2]

Tiene control de volumen en el lateral derecho, dos botones justo en el canto para subirlo y bajarlo [actualización =>] y puedes leer mientras escuchas, pausando y resumiendo la música sin necesidad de cerrar el libro.

El diseño general está muy cuidado, todo son partes curvas y suaves, y la tapa de atrás es metálica, parece de acero inoxidable rayado (con lo que si se nos raya feamente podremos volver a pulirlo con una pesa y un estropajo doméstico de fibra).

Los pulsadores parecen robustos, y el hecho de que el teclado esté debajo tiene una increíble ventaja que todos aquellos que lean en la cama o tumbados en un sofá van a notar inmediatamente: te lo puedes apoyar en el cuerpo y la pantalla sigue estando a la altura justa, por lo que las manos no se te van a cansar nada. Además, para pasar página tan sólo hay que apretar sin mover la mano ni nada, que también puedes apoyar sobre el cuerpo. Ignoro si esto es intencionado o fortuito, pero es una gran ventaja eso de no necesitar mantener el aparato a mano alzada.

El arranque o el reinicio es tan lento como el de cualquier otro cacharro de este tipo, rondando el minuto o más. No obstante tampoco es problema, ya que el modo normal de apagado es la suspensión, y salir de este estado tarda apenas un par de segundos.

Aunque del software no todo es bueno, la mayoría de cosas sí que lo son. La conexión por USB al PC es rapidísima, si bien yo he tenido problemas que achaco a Vista x64 más que al aparato, no obstante se ha reportado que da problemas si se conecta a través de un HUB. Por primera vez he visto un aparato de estos que no se atasque en la conexión. El HanLin hay que enchufarlo y a veces tienes que esperar más de 10 segundos a que se dé cuenta, otras veces no eyecta bien y se queda pillado el lector, otras se va por los cerros de Úbeda… Sin embargo en este la conexión es perfecta y casi instantánea, tanto que, para probar una cosa lo conecté a un XP vía wmWare y funcionó a la primera.

Me explico. Cuando tú tienes conectado un dispositivo al ordenador y lanzas una máquina virtual y conectas el dispositivo a dicha máquina, vmWare desconecta del host y conecta a la VM el aparato. El HanLin casi siempre se me queda pillado y autista, máxime si encima haces el cambio varias veces de forma más o menos rápida (conectar y desconecta de la VM el dispositivo), pero en el caso del K2, respondió perfectamente al puteo.

La carga de un documento es rapidísima, y el paso de página, más. El más rápido de todos con diferencia, de hecho tengo que cambiar mi modo de leer. En los demás cacharros, yo pulso el botón de avanzar página justo cuando empiezo a leer la última línea (dos últimas en el caso del iLiad con Mobipocket), pero si hago eso en éste no me da tiempo a terminar de leerla y tengo que retroceder o imaginarme lo que había escrito… Solo por eso ya me mola mucho más que cualquier otro lector.

Lo curioso del tema es que toda la Shell del K2 está escrita en Java, y Java es lento, muy lento. ¿Cómo de rápida sería una aplicación escrita en C ó C++ y optimizada para el K2? Se me hace la boca agua de pensar en ello…

Cuando lo suspendes tiene un salvapantallas que te va mostrando imágenes [de escritores famosos norteamericanos (de hecho cuando lo recibes tiene una imagen de Poe, el escritor americano por antonomasia)] relacionadas con la literatura, en general de autores pero también hay otras. A los 10 minutos sin usar se suspende sólo, y juraría que la imagen cambia cada cierto tiempo.

Y, por supuesto, existe un hack para poder cambiar dichas imágenes.

Indudablemente que hay cosas que no me gustan y que podrían mejorar, una de ellas es la biblioteca que, aparte de las pocas opciones que tiene, no soporta directorios y hace bastante difícil de encontrar lo que buscas, sobre todo si los títulos son largos y repetidos, como es el caso del Analog SFF, en el que el mes y el año quedan casi ocultos y tienes que darle al joystick hacia la derecha para ver la portada y el título completo.

No obstante creo que es la única pega achacable a todo el software. Como curiosidad, en la biblioteca te aparece el título del libro y debajo una serie de puntitos que dan idea del tamaño del mismo, mostrándote también por dónde vas ya que la parte leída queda resaltada (los puntos son más gruesos). Personalmente pienso que una barra hueca con la parte leída rellena podría haber quedado más resultón, pero es que los puntos tienen su justificación.

La forma de medir las páginas es, cuando menos, curiosa. El K2 no te dice cuántas páginas tiene el libro, sino que te dice cuántos Locations totales tiene y cuáles forman la página que estás leyendo. Aparte de eso también te pone una barra hueca con marcas para los capítulos que se va llenando conforme lees y te indica el tanto por ciento que llevas leído.

El tema de los Locations es una idea muy buena, ya que de esta forma se evita tener que recalcular el número de páginas, que muchas veces resulta impreciso y siempre cuesta un montón de tiempo de proceso. Un location es un delta del libro, y es un delta idéntico para todos los libros. Podríamos decir que es un párrafo de tamaño estándar, y el libro queda medido por la cantidad de dichos párrafos que posee.

El inconveniente obvio es que tus libros ya no tienen páginas, pero de todos modos la forma de medirlas en un lector de libros-e casi nunca es la correcta excepto en los PDF si se leen sin reflow (sí, ya sé que de momento sólo hay uno que haga eso, y que encima el reflow que hace es un poco asín, pero están por aparecer varios cacharros que lo van a tener, sobre todo aquellos que soporten el formato EPUB). Por lo menos para mí, el número de páginas de un libro significa cuánto voy a tardar a leerlo, por dónde voy y cuánto me queda para terminar. Y eso lo obtienes de forma automática lo los locations. [Actualización =>] Ojo, el K2 no puede visualzar PDF. Para ver un PDF tienes que enviarlo a una dirección de correo electrónico de Amazon, que te lo devolverá convertido, eso sí, con absolutamente todas las limitaciones que tiene ver un PDF en un lector de 6″.

Pero hacerlo así tiene muchísimas ventajas, entre las que están que al abrirlo sólo tienes que contarlos (o quizás sea un dato que ya traiga el formato de por sí), y al cambiar el tamaño de letra y el interlineado no tienes que hacer nada más que volver a pintar el texto que quepa. Lo demás ya lo tenías calculado de origen.

Hay otra optimización que sin ser molesta al final resulta imprescindible. El texto está justificado de origen (hay un atajo de teclado para cambiarlo pero a mí al menos no me ha funcionado, quizás solo sirva para el K1), pero si al forzar dicha justificación las palabras quedarían muy separadas no se justifica y queda el hueco a la derecha. Podrían haber intentado dividir la palabra, pero dado que las reglas de guionado no se llevan bien con la informática y su heurística, es mejor lo que han hecho.

Otra forma de verlo es que existe un grado de separación máxima y mínima entre letras de una misma palabra y entre las palabras entre sí y, antes que romper esa regla, es preferible dejar el hueco a la derecha y seguir en la línea siguiente. Y os aseguro que es la mejor forma para no interrumpir el flujo de la lectura. La comparación es obvia con el HanLin, que prefiere armarla bien gorda son la separación silábica, la separación de palabras y los desajustes por sobredimensionamiento a la derecha (y eso sin hablar del bug del PDF).

Otras dos cosas que no me gustan son que no podemos ajustar los márgenes y que el contraste es bastante menor que el del HanLin, de hecho la negrita del K2 es el texto normal del otro, no obstante es suficiente para poder leer a gusto. Lo de los márgenes se suma a que hay una buena parte de la pantalla destinada a la cabecera y al pie (como en un libro de papel, vamos) y que se echa en falta un modo de pantalla completa. No obstante ambas cosas son un mal menor, y el margen inferior tiene una justificación que luego veremos.

Respecto al contraste, hay un hack que permite cambiar la fuente (cosa que en principio no se puede hacer), por lo que poner una con mayor grosor (por ejemplo, negrita) no debe ser un problema.

De todos modos no me mola que sólo tenga una fuente, pero es algo consustancial al formato Mobipocket y a los visores escritos en Java (más bien es un problema de las distribuciones Java utilizadas, que sólo tienen una fuente). Sin embargo, la fuente resulta muy bonita y muy legible.

Podemos anotar, subrayar y poner favoritos, y podemos hacerlo de forma muy sencilla y muy rápida, pese a no ser una pantalla táctil. De hecho, ir al centro del texto es quizás más rápido que hacer lo mismo en el DR o en iLiad. Entre las veces que no se entera de que has punteado, y la necesidad de elegir antes qué quieres hacer (y eso si no tienes que sacar el puntero), lo cierto es que en el K2 estas opciones son muy cómodas.

Para ir a un sitio de la pantalla, simplemente mueve el cursor con el joystick (puedes empezar por abajo pulsando en dirección arriba). No necesitas hacer nada más, y encima se desplaza bastante rápido, aunque es cuestión de acostumbrarse. Dependiendo de dónde quieras ir, dale más o menos veces hasta ver dónde se para.

Luego, si quieres subrayar, aprieta el botón central del mismo y muévelo hasta el final. Si quieres anotar, simplemente ponte a escribir, y si quieres mirar qué significa la palabra, pues ya la tienes. Más economía de movimientos y ergonomía no puedes tener.

El uso del diccionario dentro de un libro es lo mejor que he visto en mucho tiempo. Nada de opciones de menú, nada de apretar aquí o allí, nada de que se abra una lista de palabras y tengas que volver a puntear o elegir, y luego tener que apretar tres teclas para volver atrás… Simplemente mueve el cursor y conforme vayas pasando por palabras, irás viendo su definición abajo del todo (y ese es uno de los motivos del margen inferior del que hablábamos un poco más arriba). Y si no te satisface la definición, pues aprietas Enter y vas al diccionario, y para volver atrás sólo tienes que presionar el botón de back.

Otra ventaja es que es recursivo. Lo explicado aquí te vale estés donde estés, ya sea un periódico, un libro, el diccionario, el diccionario dentro del diccionario…

El inconveniente es que es Inglés-Inglés y, aunque está previsto que saquen otros diccionarios para el K2, de momento sólo está el que viene de serie, y encima no funciona ninguno de los existentes en formato Mobipocket, ya sea con o sin DRM…

EL botón de back es otra cosa que mola mucho. Es un botón de atrás global. Es decir, si estabas en un libro y vas a la biblioteca, le das al botón y vuelves al libro, y si antes de eso estabas en otro lado, una nueva pulsación te llevará allá.

El K2 puede leerte el libro, y no lo hace nada mal. No me refiero a obtener un libro en MP3 o comprar uno de Audible, no. Me refiero a leer en voz alta tu libro, en inglés, eso sí. Tiene tres velocidades de lectura y dos voces, una masculina y otra femenina, y la verdad es que la entonación y la pronunciación, desde mi limitado punto de vista, es más que aceptable, casi diría que es muy buena. No hay sonidos huecos, ni saltos entre letras y/o sílabas, o al menos yo no los he detectado. Tampoco es una declamación de Macbeth hecha por un actor profesional, pero sí me parece que pronuncia mejor que las voces de Loquendo en español.

La funda que he comprado es la básica de Amazon, y la verdad es que es más que suficiente. De piel sintética como todas, es fina y blandita (pero protectora) y la tapa se puede volver para atrás del todo sin mayor problema.

El sistema de fijación es perfecto. El K2 lleva en el lateral dos huecos que enganchan perfectamente en las dos pestañas del lomo de la funda (una de ellas con muelle), dejando al aparato como si fuera una hoja central enganchada por la izquierda al lomo. No estorba para nada ni lleva nada magnético ni extraño excepto una plaquita con el logo de Amazon y el K2 en la tapa.

Lo que más me jode de todo esto es que el K2 implementa cosas que son evidentes por sí mismas y yo las estoy haciendo pasar por elementos estupendos y geniales… comparadas con las características de los demás lectores.

Es decir, lo que trae el K2 es lo mínimo que debe traer un cacharro de estos para ser funcional y ergonómico. Acostumbrados a la morralla anterior, encontramos algo que es normal y nos parece superior.

Sé que soy enormemente crítico en todo –mis jefes lo sufren en sus carnes-, y que cualquier aparato de los que he tenido cumple con su cometido, pero no son perfectos ni de lejos, y el K2 es lo que más se acerca a dicha perfección.

Tampoco he hablado de aquellas características que no están disponibles en España. No del modem ni de las opciones online, como el navegador o la posibilidad de buscar en Google, la Wikipedia o poder comprar y recibir directamente los libros de Amazon. Esas son características geniales en USA. Aquí no nos sirven para nada, y por eso no he dicho nada de ellas, aunque puede que hable de alguna que otra en un futuro no muy lejano.

Mi intención es seguir publicando cosas sobre el K2. Ahora le toca ir contando los hacks existentes, que no son pocos. Algunos me interesa probarlos, otros no. Y con posterioridad, si no me llama la atención otra cosa, mi idea es crear yo unos cuantos, como poder registrarlo a mano (poder cambiar la fecha y la hora, por ejemplo) y añadir alguna opción a la Shell si ello es posible.

[Actualización 1] Ya he encontrado cómo medio solucionar el problema de que el Kindle se quede enganchado en Windows Vista x64 al conectarlo y luego soltarlo pero seguir cargándolo: en lugar de elegir “quitar el dispositivo con seguridad”, nos vamos a la unidad que representa al K2 y la eyectamos. De esta forma el K2 se “suelta” y podemos leer con él mientras se carga a través del PC.


[1] No quiero entrar en detalles ni en guerras sobre sistemas embebidos que corran Linux o Windows CE, pero lo cierto es que cualquier otro lector de libros-e que haya probado es una mierda comparado con el K2 en relación al hardware y al SO. Y hasta donde sé, todos llevan Linux en sus entrañas.

[2] Me jode muchísimo que algo que es evidente por sí mismo sólo esté presente en muy pocos aparatos, etc.

Mi Kindle 2 y su DRM

[En mi anterior entrada cometí un error cuando expliqué cómo quitar el DRM, ya que el método explicado no vale para el Kindle (cosas de no tener uno y no poder probarlo). En esta voy a contar cómo quitarlo de los ficheros AZW]

1.- La historia continua

Me quedé explicando que mi Kindle había salido de Amazon y estaba en tránsito a través de USPS, que viene a ser el equivalente a Correos en España y que iba a tardar un porrón a llegar a MyUS. De hecho, la fecha de salida fue el 16 de mayo y la prevista de llegada, el 28.

Pero el domingo 24 me llevé una grata sorpresa: según USPS mi paquete había sido entregado en destino el 24 a las 12:04 del mediodía hora de allí. Pero el lunes volví a mirar y aparecía de nuevo como no entregado.

Resulta que el 25 de mayo es fiesta en USA, es el día del combatiente caído o algo así, por lo que MyUS iba a permanecer cerrado. No obstante, a lo largo del día, volviendo a mirar, volvió a aparecer que se había entregado el 24, con lo que empecé a mosquearme un poco, ya que según unos estaba en destino y según otros no.

Haciendo de tripas corazón, dejé pasar todo el lunes y el martes hasta el mediodía de aquí que es por la mañana de allí, y estuve mirando durante la tarde, cada hora más o menos, si había novedades.

Efectivamente, querido lector, soy un ansias de mucho cuidado. Parezco un niño esperando el día de Reyes, y de hecho no sólo me afectó a mí, sino que estuve dando la vara bastante pesadamente en la web de Lectores Electrónicos que, para quien no lo sepa, es un lugar estupendo para hablar de lectores de libros-e, de libros-e y de todo su mundillo. Para que os echéis unas risas a mi costa, aquí tenéis un hilo de los foros: “Dios, voy a reventar de impaciencia”, iniciado por el que suscribe. De todos modos hay más comentarios míos por los foros de ese sitio demostrando mi impaciencia.

Ya os podéis imaginar mis dudas: que si se ha perdido, que si al ser fiesta lo mismo han dejado los paquetes en la puerta del lugar sin que haya nadie que los haya recogido, se ha estrellado o han robado el furgón de reparto… En fin, calvario autoinflingido estilo paja mental de primer grado…

Bueno, la historia es que el martes sobre las 19:00 de aquí, recibo un correo de MyUS diciéndome que les ha llegado mi paquete y que puedo ir a la web a ver el estado y todo eso… Pero yo miré el correo sobre las 19:20, con lo que realmente tenía uno más de MyUS, diciéndome que ya lo habían puesto en DHL y que a partir de las 18 horas de allí podría hacer el tracking vial DHL… con lo que ni me dejaron enviarlo por FedEx, ni cambiar la declaración de contenido ni nada de nada… y casi 60 lauros de portes.

Lo más chocante es que durante la tarde empecé a recibir notificaciones de aquí y de allá confirmándome que el paquete había sido entregado en destino, etc., confirmando lo que ya he dicho: que soy un ansias de cuidado.

Siguiendo con la historia, como las 18 de allí son la madrugada de aquí, cuando llegó la hora me fui a dormir y el miércoles miré el seguimiento, hasta que más o menos al mediodía de aquí estaba en Nueva York listo para embarcar… Luego, durante toda la tarde el tema permaneció quieto, pero cuando me levanté, ¡tachán!, estaba en Vitoria tras haber pasado por Alemania, y al rato ¡en Alicante!

Empecé a recibir notificaciones. Que si había llegado a la aduana. Que si estaba en la aduana, que si se había retenido en la aduana… ¿Comorrrr? ¿Retenido? Cojo el teléfono, llamo a DHL y les digo que me hace falta ya, que si pueden acelerar los trámites. Eso fue más o menos a las 10 de la mañana… A las 12, dos llamadas de teléfono por parte de DHL mediante, lo tenía listo para recoger en el aeropuerto de El Altet.

Ya os podéis imaginar… Ya lo tengo en mis manos. La primera impresión es que extremadamente bonito con sus formas curvas, la segunda es que pesa más de lo que me imaginaba (la parte de atrás es metálica) y la tercera es que el conector USB que trae es algo especial en el lado de conexión con el aparato, ya que es más pequeño y más redondeado que uno normal. Aparte, claro está, el cargador de pared que, pese a valer para 220V, tiene las clavijas americanas. Ahora lo estoy cargando con mi cargador del HanLin, y en un rato lo voy a encender.

2.- Sacándolo de la caja

No lo voy a contar yo, sino que os voy a dirigir a JaviJavier, que ha abierto el suyo y nos ha puesto las fotos y sus comentarios. Como siempre, en Lectores Electrónicos. Os recomiendo que leáis el hilo entero ya que se cuentan cosas interesantes.

3.- Tuturial de manejo y pantallas funcionando

De nuevo os remito al hilo del punto 2. Allí está todo, y bien explicado.

4.- Comprar libros en Amazon para el Kindle fuera de USA

Otra vez nos referimos al hilo del punto 2, en donde se explica cómo configurar tu cuenta en Amazon para que te venda libros para tu Kindle, aunque quizás ponga yo una futura entrada completa aquí más adelante.

5.- Quitar el DRM a los libros comprados en Amazon

Resulta que, pese a ser una versión de Mobipocket, el DRM de Amazon lleva algunas extensiones que los scripts que expliqué antes no son capaces de entender, por lo que se necesita el programa “MobyDeDrm2.py”, que podemos encontrar si buscamos, por ejemplo, en Google.

El proceso es exactamente el mismo que el explicado en la otra entrada: una vez que sabemos el PID de nuestro Kindle, ejecutamos

MobyDeDrm2.py <fichero.azw> <fichero.mobi> PID

Y tendremos nuestro libro con el DRM completamente eliminado.

De nuevo quiero hacer una llamada de atención sobre la posible ilegalidad de realizar esto, sobre todo si es para poner luego los libros en sitios de descargas. Además, nadie nos asegura que el libro lleve algún tipo de traza que identifique a tu Kindle como el origen del libro.

Yo estoy explicando estas cosas para situaciones como las que explico en mi anterior entrada ¿Qué es el DRM y qué significa?

¿Qué es el DRM y qué significa?

Anoche cuando se le acabó la batería a mi DR1000, en lugar de coger el HanLin, apagué la luz y me dediqué a pensar sobre el DRM y lo que representa para la cultura. No va a ser una entrada técnica y voy a verter algunas opiniones personales, así que lo mismo incomodo a alguien. Básicamente el que se sienta incómodo puede hacer dos cosas: o joderse o rebatirme en los comentarios, aunque esta va a ser una entrada en la que no voy a permitir aquellos comentarios que no vengan razonados. Es decir, si alguien comenta algo en modo bruto lo más seguro es que no salga y lo borre. Advertidos estáis.

Soporte físico y obra

Cuando uno va a una librería y compra un libro en papel (en adelante libro-p), cambia un dinero por un conjunto de hojas de papel impreso y unidas de alguna forma. Pero uno no está comprando el papel, uno está comprando el contenido, o más bien lo que uno compra es un soporte físico que contiene algo lógico como pueda ser una novela o un libro técnico.

Es como la música y las películas. Uno se compra un CD o un DVD, pero lo que realmente quiere comprar no es el soporte físico, sino el lógico o lo que va dentro. Hace unos años se compraban cintas de vídeo o de audio, y todavía antes lo que se adquiría era un vinilo. Por lo tanto, el soporte es meramente lo que su nombre indica para contener lo que realmente hemos comprado.

Evidentemente tenemos que pagar dicho soporte físico, por lo que una parte de lo que nos cuesta una obra artística o cultural se divide en dos partes: lo que abonamos por la propia obra y el sustrato en el que está contenida. Es como el software y el hardware. Cuando uno se compra un ordenador (un hardware) debe comprarse (en el sentido de adquirir, ya que si bien no hay electrónica gratuita sí que hay software gratuito) también un software, que en general es el sistema operativo y las aplicaciones que vayamos a utilizar (y en la parte del software volvemos a tener la división entre soporte físico y lógico).

Creo que hasta aquí está todo claro.

Por otro lado, al usuario final le importa un ardite el soporte físico en el sentido de que lo que está comprando es un contenido sea del tipo que sea. Por eso primero compraba vinilos, luego cintas y ahora DVD (evidentemente existe el tema de la calidad del soporte, pero en un concepto que podemos abstraer –sería justo decir que cuanto mayor calidad, más precio, aunque luego volveremos a ello).

Hasta aquí hemos visto que el soporte es un gasto fijo en cuanto a que una obra cabe en él. Evidentemente no es lo mismo un libro de 200 que de 5.000 páginas, pero en ese aspecto el coste sigue siendo fijo: x por cada página, y por cada CD, z por cada DVD.

Luego está el coste lógico, es decir, lo que recibe el autor y toda la parafernalia de sus alrededores. Por lo tanto, una obra viene a costar n*x + v, en donde n es tantos soportes físicos como hagan falta multiplicado por el coste de uno de ellos y v es el valor de la obra.

Retomando el tema de la calidad, podríamos tener diferentes valores de v dependiendo de la calidad de la misma, aunque muchas veces lo que cambia el precio final es el soporte: no es lo mismo un libro impreso en papel biblia con filete de oro y encuadernado cosido con tapa de cuero que la misma obra en papel reciclado, rústica y lomo pegado.

Si nos fijamos, la obra es exactamente la misma, los mismos conceptos, el mismo contenido. Por lo tanto, en un libro lo que lo encarece no es v, sino n*x, es decir el soporte.

El caso de las obras audiovisuales es algo diferente: la calidad no influye para nada en el coste del soporte, ya que el coste de un DVD y su producción es ínfimo en relación al coste de la misma; sí que influye en la producción (no es lo mismo rodar a alta definición que rodar a normal), pero en general termina siendo una falacia ya que una vez que has rodado en digital las demás versiones de menor calidad parten de ella, por lo que el coste es, de nuevo, el mismo.

Por lo tanto, y resumiendo un poco, en un libro el coste es el soporte y en una obra audiovisual la producción. Quedémonos con esto.

¿Qué es el DRM en un libro-e (o más bien cuál es la justificación del DRM)?

Repitiendo el encabezamiento de la sección anterior, uno va a una biblioteca y compra un libro. La mayor parte de lo que paga es el soporte. Una vez en su casa, lo lee y lo coloca en la estantería de su biblioteca.

Unos días después habla con un amigo, le recomienda la lectura que acaba de hacer, y le presta el libro; por lo tanto en su biblioteca ahora hay un hueco, y si uno quiere leer ese libro tendrá que esperar a que su amigo se lo devuelva o comprarse otro.

Cuando uno compra un libro-e con DRM, está comprando un libro que trae incorporado un candado. Haciendo una analogía, uno va a una librería electrónica y compra un libro-e. Para ello saca la llave, su llave personal e intransferible, se la enseña al librero y éste le suministra unos bits empaquetados y cerrados con un candado, que sólo se abren con la llave que uno trae.

Si encima lo compra a través de internet, el soporte para ese libro es muy cercano a cero, ya que lo único que hace falta es que el librero mantenga una base de datos con los libros y haga uso de un tiempo de proceso para encerrar el libro comprado con un candado que sólo se va a abrir con la llave de quien ha hecho la adquisición.

¿Cómo consigo una llave? Es muy fácil, cuando uno se compra un lector de libros-e, o se instala el software para leer en su ordenador, obtiene una llave, que en teoría es única para cualquier aparato disponible. En el caso de Mobipocket la llave se llama PID.

Siguiendo con la analogía, uno puede prestar su libro, o venderlo, y el tema del hueco en la estantería sigue vigente, con alguna limitación. Si yo decido prestar un libro-e a un amigo, tengo que cambiar la cerradura para que mi amigo sea capaz de leerlo con su llave, y volverla a cambiar cuando me lo devuelva. De esta forma respeto completamente la parte física de un libro: mientras lo tiene él no lo tengo yo.

Esto se consigue de diferentes formas. La que yo conozco en Fictionwise (una librería electrónica) es que cuando quiero cambiar una llave me voy a la web de la tienda, entro en mi página y quito una vieja y pongo una nueva, ya que tengo hasta cuatro posibles llaves. Una vez hecho esto, me bajo de nuevo el libro y se lo paso a mi amigo.

En este caso yo puedo seguir leyendo la versión anterior que me bajé antes, al menos mientras no conecte mi lector-e a internet y el servidor me lo desactive, que creo es lo que pasa con la tienda de Amazon, si bien no lo tengo claro del todo, aunque sería lo lógico.

¿Problemas con el DRM?

Creo que la explicación de qué es el DRM ha quedado clara. Pero ese modelo tiene varias limitaciones, algunas de ellas muy serias. ¿Qué ocurre si presto un libro comprado en Fictionwise a dos amigos de forma consecutiva en un tiempo inferior a seis meses? Pues que no puedo prestárselo, porque la tienda sólo me permite cambiar un PID cada seis meses.

¿Qué ocurre si mi aparato de lectura se rompe o lo cambio? En el caso de Fictionwise, si acabo de prestar un libro, tengo que esperar seis meses a poder activar mi nuevo aparato u ordenador.

¿Qué ocurre si he comprado mis libros-e en la tienda de Amazon y decido deshacerme de mi Kindle, o este se me rompe y no quiero comprarme otro? Pues tengo que tirar mis libros a la basura.

En la analogía de los libros de papel, sería como si al cambiar de estantería o de casa tuviéramos que comprar de nuevo todos nuestros libros. Pero eso no es así, nuestros libros siguen siendo válidos los tengamos apilados a montones en la cocina o bien ordenados en una biblioteca.

Evidentemente existen otros casos en los que no nos importa que nuestros libros tengan DRM. Se me rompe mi Kindle y me compro otro. Han pasado más de seis meses desde que cambié el último PID en Fictionwise y puedo dar de alta mi nuevo aparato. No he vuelto a prestar mi libro a nadie más. La pega es que me los tengo que volver a bajar, pero eso sería como cuando cambiamos de estantería: tenemos que quitarlos de la vieja y ponerlos en la nueva, y yo personalmente prefiero volver a bajarme los libros que cambiarlos de sitio.

No obstante existe una pega de mucha mayor magnitud. Un libro-p es para siempre –o casi, vamos-. ¿Qué ocurre si la tienda en donde yo compraba mis libros-e cierra? Pongamos por caso el hecho de que Amazon ha comprado Fictionwise (que lo ha hecho), y pongamos por caso que no le mole y la cierre (cosa que en principio es más posible de lo que pudiera parecer).

O peor aún, que sufra un accidente informático y pierda todos los contenidos e información de sus clientes, y esta no es tan descabellada.

Menuda faena. Yo tengo unos 4000 libros-p. Supongamos que en lugar de ser libros-p fueran libros-e. Mientras tenga mis aparatos para leerlos no tendrá mayor importancia, pero cuando estos se vayan quedando obsoletos o se vayan rompiendo ¿qué hago? Tengo libros-p de cuando tenía 7 años, y ahí están en la estantería, útiles y funcionales pese a que han pasado más de 30 años.

¿Podría decirme alguien qué solución tendría?

Sí, habéis pensado lo mismo que yo: quitarles del DRM y dar la posibilidad de convertirlos a otro formato.

Otra analogía es la de las armas. Estas son malas e ilegales por definición, y un usuario doméstico no puede tenerlas, no al menos en España. Pero cuando uno necesita un arma puede llamar y pedirla. Es decir, puede llamar a la policía y ésta viene y soluciona el problema (al menos teóricamente es así).

¿Pero qué ocurre si se produce un caso como los que he contado más arriba con mis libros-e? ¿Llamo a los des-DRM-izadores? ¿Me cobrarán?

Mientras no haya una entidad similar a la policía para los contenidos con DRM, tener al alcance de la mano herramientas para quitar el DRM no debería ser ilegal. Y desde luego, un programa para quitar DRM no mata a la gente de un tiro.

Policía vs DRM

¿Evita que los malos tengan armas el hecho de que estas estén prohibidas? No, desde luego que no. Además, un malo sabe que tú no tienes armas, por lo tanto sabe que si te entra con una está en ventaja frente a ti.

¿Evitará que los malos usen programas para remover el DRM el hecho de que dichas herramientas estén prohibidas? No, desde luego que no.

¿Se evitará el uso malicioso de dichas herramientas? No, desde luego que no.

Hay una cosa que no entiendo, será por mi limitada capacidad de raciocinio, aunque lo más seguro se deba a que quien controla el cotarro no es muy espabilado o no quiere serlo. Por mucho que prohíban algo, por mucho que lo restrinjan, por mucho que lo penen, ese algo existirá como existen los traficantes de drogas, los tratantes de blancas y los traficantes de armas, asesinos y demás fauna.

El soporte físico y el precio

En España hay algunas editoriales que están empezando a vender libros-e, y la mayoría de ellas o bien vende morralla sin derechos de autor que se puede encontrar libremente por ahí sin incumplir ninguna ley o bien vende novedades al mismo precio que las versiones de papel.

Pero la relación de n*x es ínfima en el caso electrónico con relación al libro-p, tanto, que podemos despreciarla (máxime cuando el editor ha de tener los libros en una base de datos los venda del modo clásico o moderno).

Por lo tanto ese no es el camino correcto. Si tengo que pagar por un libro-e lo mismo que por un libro-p, me compro el segundo, máxime conociendo lo que dice el párrafo de arriba.

¿Se han creído que somos tontos y que nos chupamos el dedo?

Hay una cosa que está bien clara y que afecta al naciente mundo del libro electrónico pero que es perfectamente válida ya en el mundo audiovisual, y por mucho que hagan hincapié sobre ella es completamente falsa. Se dice que la piratería de contenidos genera una enorme cantidad de pérdidas económicas, pero lo miden mal. No voy a discutir aquí que no genera pérdidas, que lo hace, sino la cantidad, que realmente es muy inferior a la citada, y lo voy a hacer poniéndome de ejemplo.

Yo bajo algo de música y cine pirata. Es decir, uso la mula para obtener contenidos gratuitos (Ni siquiera la tan moderna descarga directa). Pero hay una diferencia muy grande, ya que si yo tuviera que pagarlos no los compraría o, dicho en otras palabras, el que yo me baje algo pirata no les genera ninguna pérdida porque si no pudiera hacerlo no me gastaría el dinero en comprarlo. La única diferencia es que yo disfruto de ese contenido, sin ánimo de lucro ni mucho menos. Antes lo guardaba, ahora, cuando me canso o se me llena el disco duro, simplemente lo borro.

Y esto mismo ocurre con la mayoría de gente, así que no vengan intentando engañarnos con falacias que a duras penas se sostienen.

¿Sabéis qué ocurre si me bajo un contenido que me interesa? Pues que voy y me lo compro por tenerlo original y por tener los extras que pueda traer.

¿Sabéis qué ocurre si me bajo un contenido que a lo mejor compraría pero que al tenerlo gratis no lo compro? Pues que si es una basura me he ahorrado de comprar algo que tu quieres venderme y yo no quiero comprar porque es malo. ¿A que duele que no puedas engañarme? Pues te jodes. Y si resulta que me gusta, me lo compro.

¿Ejemplos? Las obras completas de Galdós y de Charles Dickens? Bajadas y leídas de internet y luego compradas. ¿El ejemplo contrario? Hijos de Mundo Anillo, quizás me lo hubiera comprado si no lo hubiera conseguido pirata, pero como es una basura de libro, al final no lo compré.

¿Queda clarito? Pues espabilad que os comen la merienda.

“Llorad, llorad, malditos”, que dijo aquél

Luego están los medios de comunicación y el gobierno (iba a decir estos politicastros de mierda, pero mejor no lo pongo), y con “el gobierno” no me refiero a los que ahora están en el mando, sino a toda la clase –qué lástima- política en general, metámonos todos y sálvese el que pueda. Añadamos las entidades generadoras de contenidos –libreros, discográficas, etc.

¿Realmente os enteráis de algo? Editoriales, ¿queréis que os pase lo que les está pasando a las discográficas? ¿No? Pues espabilad que os comen la merienda.

Vamos a ver una cosa, que no se le puede poner puertas al campo, que la red está aquí para quedarse de una forma o de otra, los lectores de libros-e también, que por mucho que lloréis y rechinéis los dientes las cosas son como son y es mejor adaptarse que morir. La lección está en los dinosaurios. Y en las discográficas. Aprended de ellas porque como no lo hagáis os vais a encontrar que ha llegado alguien y os ha comido el mercado.

Que esto no se puede parar, que la técnica avanza, y si el DRM y las limitaciones que pongáis son razonables, la gente normal las respetará, pero si son draconianas harán como han hecho con las discográficas y pasarán de ellas.

Una cosa está clara: os adaptáis o morís. Punto.

Con esto no estoy fomentando la piratería, dios me libre de ello, simplemente estoy diciendo la cruda verdad, la realidad y no las fantasías y los sueños-paja mentales de las editoriales, que se piensan que pueden vender libros-e como si fueran libros-p. Aprended de Amazon y dejaros de gilipolleces como impedir el libro electrónico en la inminente Feria del Libro.

Quería entrar en el tema del concepto de cultura tal y como la entienden los generadores de la misma (mero artificio creador de dinero) y cómo la entiende otra gente, pero esto se alarga demasiado. Pensad que si, según vosotros, la piratería mata la cultura, el identificar cultura con dinero puede hacer algo peor: corromperla y convertirla en un mero concepto de montón de mierda maloliente que nadie va a comprar.

Lo dicho.

De Kindle 2, DRM y otras zarandajas

[Voy a contar cómo reventar el DRM de los ficheros Mobipocket, así que si te interesa, sigue leyendo]

1.- Introducción (o las batallitas del abuelo Cebolleta)

En mi fiel intención de ser el desafortunado poseedor de todo cacharro para lectura de eBooks que se precie, o más bien de haberlos usado más o menos de forma continuada y luego deshacerme de ellos vendiéndolos, he decidido probar un Kindle 2…

Bueno, mejor no leáis lo de arriba, porque no es cierto ni de lejos. Lo de arriba es el efecto, la causa es otra, así que repetimos:

En mi fiel intención de encontrar un lector de eBooks que funcione medianamente bien y que cumpla fielmente con su cometido (que es leer libros, no escuchar música, ni navegar por internet, ni servir de agenda ni de máquina de escribir, etc.) han pasado por mis manos la mayoría de aparatos de este tipo.

Mi primer cacharro fue una PDA, una HP de la que ya no recuerdo el modelo, pero sé que era de las normalitas. Luego vino otra, una X51v de Dell con pantalla VGA y acelerador 3D a la que le compré una batería extendida que me duraba media semana de lectura continuada sin tener que recargarla. La verdad es que con el Mobipocket Reader sigue siendo el aparato que más satisfacciones me ha dado, y alguna que otra vez he pensado volver a él, pero los ojos de uno parece ser que no son lo que eran y se resienten. O eso o es que me he acostumbrado al e-ink.

Luego, en rápida sucesión, vino un iLiad y un Cybook Gen3, ambos vendidos sin tener apenas un año de uso. Ambos funcionaban perfectos para su tarea, sobre todo con el formato PRC de Mobipocket, aunque con limitaciones que no me molaban nada. El iLiad era el quiero y no puedo del A4, los PDF en A4 apenas se podían leer, y los PRC resultaban demasiado anchos, con lo que al final tenía que formatearme PDF al gusto, cosa que he explicado cómo hacer ya por estos lares.

El Gen3 iba también muy bien, y la gestión de las fuentes era exquisita, con un renderizado impecable, pero tenía la misma pega que el iLiad con los PDF o, mejor dicho, salvo que formatearas un PDF para 6”, no podías leerlo, y a veces ni eso, porque si el contenido era complejo o bien se colgaba o bien se reseteaba, cosa que también le pasaba en menor medida al iLiad, pese a ser más robusto en este aspecto. Otra cosa del Gen3 eran los botones, demasiado duros los que interesaban que fueran blandos y justo al revés, con lo que siempre estabas apretando los que no querías y los que querías no había forma y terminabas con dolor de dedos. Todo esto también lo he contado con anterioridad.

Más tarde vino un LBook que es un HanLin original remarcado, igual que lo es el Papyre español (que por cierto nadie lo llama español excepto los tontos de la prensa que, como siempre, no se enteran de nada). La idea para comprar este aparato es que es, en su tamaño, es el más abierto del todo y cuenta con una espuerta de firmwares diferentes, hasta uno completamente Open Source.

De lo que uno no se da cuenta hasta que lo prueba es que, excepto el último, los demás son variantes del mismo núcleo, y como todos los diferentes firmwares tienen más o menos los mismos problemas, los bugs están en el citado núcleo y poca ventaja tenemos: el medidor de la batería es una mierda y nadie lo arregla, con lo que muchas veces se te apaga cuando está marcando el 50% de carga, otras sufre un misterioso agotamiento baterieril estilo muerte súbita y lo tienes que poner a cargar o no es capaz de arrancar. Otro tema es que se cuelga, y mucho. Vas a pasar página y se ha colgado, lo mismo que reiniciarse. Y cuanta menos batería tenga, más se reinicia (ojo, no seamos exagerados, muchas veces lees un libro entero sin un cuelgue, otras lo hace un par de veces, y las menos se tira un par de semanas funcionando como un reloj).

Luego está el tema del formato. El visor para Mobipocket, RTF, TXT y WOLF es testimonial, apenas tiene opciones y de vez en cuando, revienta. El del PDF es algo mejor, pero, aparte de no tener ninguna opción aparte del zoom, tiene bugs desde su primera versión (como el que parte una palabra completa como si fueran dos –en medio del texto, no tiene nada que ver con el guionado de final de línea) que no se van a solucionar y que, como el PDF sea un poco complejo, extrañamente (¡), revienta. El FB2, que es el nativo y en el que se suelen diferenciar los diferentes firmwares existentes, también tiene sus cosas y, aparte de reventar (¡qué extraño!) regularmente, presenta problemas de formato y a veces el texto resultante es prácticamente ilegible.

Estos problemas no son de hardware, no, sino de software, y nadie los arregla, ni siquiera la empresa matriz que ha creado el aparato, lo que desde mi punto de vista es una verdadera vergüenza. Y no es el hardware porque el firmware de OpenInkport (el Open Source) funciona de cojones con una estabilidad a prueba de bombas. Aparte de medir el nivel de la batería de forma impecable es completamente estable, aunque tiene otras pegas. Como todo proyecto Open Source sin patrocinador que ingrese dinero regularmente y marque unas directivas, el proyecto se divierte en cambiar de distribución base y en hacer otras florituras en lugar de ir avanzando en la dirección correcta y de hecho, a apenas 8 días de la versión 0.2, todavía están presentes los 45 tickets (problemas) que estaban hace tres meses, cuando se retrasó por dicho tiempo. En fin, que a OpenInkport, pese a tener un firmware casi funcional, mucho futuro no le veo. Aparte de agotar la batería más rápido, de tardar más en encender y de no tener opción de apagar mediante botón (hay que hacerlo a través de un menú), los visores con cojonudos y muy estables, cargan los libros muy rápido y pasan página todavía más velozmente. Una lástima.

Mi último cacharro es un DR1000, que con el último firmware 1.6 comienza a ser algo medianamente serio y funcional. No se cuelga, carga los PDF A4 bastante rápido y en principio no conoce limitación en cuanto a su tamaño y complejidad. Pero sólo sirve para A4, o más bien leer una novela en formato Mobipocket con esa anchura resulta bastante pesado. Tiene soporte para diccionario global (puedes buscar una palabra o bien marcándola en el texto o bien a mano desde cualquier lugar) y la duración de la batería es, ahora mismo, justita pero sin las burradas de las tres horas de antes. Además, tiene un juego de Sudokus y Kakuros y un port del FBReader ambos realizados por la comunidad.

2.- Historia del Kindle

De siempre he estado interesado en uno, ya cuando salió el primero me interesé, pero inmediatamente me echó para atrás el hecho de que sólo podía cargar libros a través de la red telefónica propietaria… cosa que es mentira, hecho que no descubrí hasta poco después de la salida del Kindle 2 y gracias a JaviJavier, que se compró uno y se lo trajo, lo que me dio por bajarme (y leerme) el manual del DX (el futuro pseudo-A4) y luego el del 2.

Resulta que estos aparatos pueden leer Mobipocket sin DRM, audiolibros también sin DRM, ficheros TXT y mp3, y que conectándolo a un PC presentan una unidad flash como otro cualquiera y puedes sacar y meter libros sin más. De la publicidad yo había entendido que la única forma de cargar un libro en el aparato era enviarlo por correo electrónico a Amazon y ellos lo devolvían a través de la red telefónica, pero afortunadamente no es así. Lo que sí hace es que si envías a una dirección de correo electrónico un libro en, por ejemplo, PDF, ellos te lo devuelven automáticamente formateado para el Kindle.

Realmente esa es la forma de comprar libros en Amazon: tú lo compras y ellos te lo envían protegido con DRM a través del proveedor wireless… si quieres, porque también puedes bajártelo e instalarlo por la vía clásica de poner un cable USB entre el aparato y tu ordenador… Es como si Amazon quisiera pero no quisiera extender el aparato a nivel mundial.

Y de hecho en Amazon tú tienes tu página personal de tu/s Kindle/s y ahí puedes configurar y hacer lo que quieras, parecido a como se hace con, por ejemplo, Fictionwise, la tienda en donde yo me compro los Analog SFF.

Por lo tanto el aparato es cerrado pero no es tan cerrado como nos quieren hacer ver. El problema es comprarlo fuera de USA, y esto también se puede hacer, que es lo que yo he hecho y voy a explicar en la siguiente sección.

3.-Comprar un Kindle 2 y traerlo a España

Uno puede leer en internet muchas tonterías sobre cómo comprarlo, pero hay una que funciona seguro porque conozco, aparte de mí, a dos personas más que lo han hecho y les ha funcionado (aranceles aduaneros aparte, aissss).

Lo primero es tener una cuenta en la web de Amazon. Si eres comprador de libros en papel allí ya la tendrás, como es mi caso. Y sabrás que no es necesario que tu tarjeta de crédito sea americana, yo he comprado siempre con una Visa de débito de la CAM, más cutre no podría ser, y sin embargo funciona con al menos los más de mil euros que llevo gastados en libros en Amazon (no de una tacada, aunque la última fue de más de trescientos euretes, casi nada).

Lo segundo, y aquí está el truco del almendruco, es darte de alta en un servicio como el de MyUS.com, que te da una dirección situada en USA. En apariencia la dirección es la de un apartamento en un bloque de apartamentos, pero realmente es un casillero en un almacén. La cuenta básica vale 10 dólares USA, y es la que yo he activado. Hay cuentas más caras, que te ofrecen menos recargos sobre lo que recibes, y no estoy seguro si la “Standard” es válida sólo para un uso o no. Realmente me da igual, ya que sólo la voy a utilizar una vez. Me consta que hay más servicios de este tipo, pero MyUS ha sido el que me han recomendado.

Una vez que tienes dicha dirección americana, te vas a Amazon y compras el aparato, pero a la hora de indicar una dirección de envío, pones la que te han dado en este servicio. Amazon tragará como al parecer traga la mayoría de tiendas online de USA, pagas y listo.

Yo he llegado hasta aquí, es decir, hasta comprar el Kindle 2 y enviarlo a dicha dirección. Maldita la hora que decidí ahorrarme 16€ y elegí el Free with Super Saving, que envía gratis a través del equivalente a Correos en USA… Lo que en un principio y según Amazon iban a ser 5 días se está convirtiendo en 20: 5 para que el producto salga de Amazon, y 15 más para que llegue a destino. Y luego nos quejamos del Correos español. Si no pasa nada tendré en mis manos el Kindle 2 a finales de la semana que viene o principios de la siguiente… En fin, a San Joderse tocan.

Y a partir de aquí hablo de oído, pero no hay ningún motivo para desconfiar. Una vez que los de MyUS reciben tu paquete, te avisan con un correo electrónico diciéndote que lo tienen y te dan opción –creo- a elegir la forma en que te lo envían. Una vez realizado este paso te cargan los portes y un pequeño recargo que varía con el tipo de cuenta y en poco tiempo tienes lo pedido en tus manos.

Notar que esto no sólo es válido en Amazon, también lo es para cualquier otra tienda online americana.

Ya os contaré cuando lo reciba.

4.- Mobipocket, DRM y la madre que los parió

Hay una forma de comprar libros para el Kindle en Amazon desde fuera de USA (que contaré en otro momento) y que van a funcionar en el aparato que compraste. Y también comprar con DRM en otras tiendas que no sean Amazon y leer en tu Kindle, pero antes una cosa sobre el cacharro.

Para disponer de un Kindle en todo su poderío, hay que “activarlo”, es decir, conectarlo por primera vez con la red wireless propietaria, que, entre otras cosas, pone bien la fecha del mismo. Este paso no es estrictamente necesario ya que Amazon, cuando te lo envía, lo activa por defecto y te lo añade automáticamente a tu cuenta. No obstante, hay algunas cosas que no van a funcionar, como cambiar la hora o utilizarlo como navegador web. Aunque hay hacks para todo esto, no son completos. Una de mis intenciones es esa: intentar activarlo a mano, y algo tengo hecho ya, cosa que iré contando en próximas entradas.

Pese a todo, el aparato es completamente funcional en todo excepto en lo dicho. Las actualizaciones del firmware también se hacen online, pero Amazon da la posibilidad de hacerlas por el método clásico, y junto a la disponibilidad de parte del código fuente, es el punto de entrada para los hacks. Iremos viendo todo esto con tiempo.

El formato nativo con DRM del Kindle es AZW, que es una variante del Mobipocket creada ex profeso. Realmente es un fichero MOBI renombrado a AZW con la misma pauta de protección DRM que los Mobipocket y poco más, lo único que cambia es el PID, que se encuentra en un rango especial y que, a primera vista, sólo funciona en Amazon, aunque Fictionwise suele tragar sin problema. El tema está en obtener el PID de tu Kindle, que veremos más abajo.

Para los que no lo sepan, el DRM de Mobipocket es muy sencillo de entender: el fichero está comprimido y encriptado de forma que sólo se desencripta mediante una cadena de 10 dígitos que pueden ser letras o números y el símbolo del $. Y como todo en este mundo, ha sido roto, aunque solo parcialmente. Fictionwise te da la opción de tener hasta 4 PID activos en tu cuenta, por lo que podrás leer tu libro con DRM en hasta cuatro aparatos diferentes a la vez. Y cada seis meses puedes cambiar uno de esos PID, con lo que el DRM no resulta demasiado pesado.

Pero Amazon funciona de otra forma, y sólo te permite un PID que está asociado con tu Kindle (bueno, si tienes más Kindle, tendrás más PID, pero al parecer sólo puedes bajarte el libro asociado a un solo PID, por lo que si quieres leerlo en dos aparatos diferentes tendrás que bajártelo dos veces y no podrás intercambiar el fichero entre ellos).

Por lo tanto se dan cuatro posibilidades cuando tienes un libro con DRM:

1. Comprados en Amazon y leídos en el Kindle.

2. Comprados en Amazon y leídos en otro dispositivo.

3. Comprados en otra tienda y leídos en el Kindle.

4. Comprados en otra tienda y leídos en otro aparato.

La 1 y la 4 son las normales, pero podría interesarnos la 2 y la 3 por cuestiones de precio o disponibilidad[1]. Esto nos lleva a nuevas conclusiones:

1. Quitar el DRM del libro (válido para cumplir los cuatro puntos anteriores).

2. Asociar el PID de nuestro Kindle a otra tienda (punto 2 anterior).

3. Asociar el PID de otro aparato a Amazon (punto 3 anterior).

El punto 2 tiene la pega de que Amazon no publica tu PID ni el Kindle lo trae, pero existe un hack para obtenerlo al partir del número de serie del aparato. El punto 3 es inviable: aun pudiendo convertir el PID de nuestro aparato no Kindle en un número de serie Kindle (cosa que no es posible por el rango empleado), Amazon debe comprobar que los números de serie sean válidos, así que la descartamos y nos quedamos con los puntos 1 y 2.

Nota sobre la legalidad de esto. ¿Es legal quitarle el DRM a un libro? ¿Es legar usar el PID de un Kindle en otra tienda? Desde mi punto de vista la respuesta es sí a ambas. La segunda tiene fácil explicación: nadie puede forzarme a leer un libro en un aparato en exclusiva. ¿Y si se me rompe? ¿Y si me lo roban? ¿Pierdo todo el contenido que he comprado? La primera tiene más miga, pero la justificación viene a ser la misma. Hace un tiempo compré en Fictionwise “The Seekers” de Boorstin porque no podía encontrarlo en castellano, y el libro venía con DRM. Y quiero leerlo en el Kindle porque he vendido los demás aparatos (que no es cierto, pero puede que los sea en un futuro no muy lejano). ¿Tengo que volver al comprarlo? Pues no, máxime cuando lo que se paga no es el continente, sino el contenido. No obstante no soy experto en leyes y lo mismo todo este párrafo no es más que una p@ja mental.

Y finalmente, lo que todos estábamos esperando:

5.- Cómo quitar el DRM a un fichero Mobipocket

Lo que primero necesitas es un fichero Mobipocket con DRM, y uno de los PID asociados a él. Por eso he dicho antes que estaba parcialmente resuelto, porque necesita un PID. Aparte, de este modo, al ser el fichero nuestro, nadie tendría por qué decirnos nada mientras no lo distribuyamos, cosa que no debemos hacer (y no lo digo como el típico disclaimer, no, sino que lo digo en serio).

Ahora que tenemos eso es momento de instalar el ActivePython, que es un Python mejor que el propio Python. Supongo que instalando el Python normal también funcionará, pero no lo sé. Como es una herramienta multiplataforma, podemos elegir nuestro sistema operativo: http://www.activestate.com/activepython/downloads/

Una vez instalado, debemos buscar en Google o en donde queramos “MobiDeDRM” sin las comillas, lo que nos llevará, aparte de a algunos tutoriales, a una descarga bittorrent. Esa es la que debemos elegir y descargar (cómo descargar un bittorrent es otra guerra, si no sabes cómo, mira por ahí –con el navegador Opera es un instante). El fichero ZIP se llama 4DeDrmFiles.zip, y contiene cuatro scripts en Python que vienen renombrados a TXT. Debemos tomar el que se llama “Python Script for MobiDeDRM.py 0.02.txt”.

Lo podemos renombrar cómo queramos, quizás “MobiDeDRM.py”. Y ahora es cuestión de dejar el script y nuestro fichero Mobipocket en una carpeta sin espacios en blanco. Repetimos: Sin espacios en blanco.

Abrimos una consola de comandos y podemos probar a ejecutar MobyDeDRM.py a secas. Si hemos instalado bien el ActivePython, el script se ejecutará y veremos que nos dice cómo usarlo:

MobyDeDRM.py <fichero_orig> <fichero_dest> <PID>

Primero ponemos el nombre completo del fichero con DRM, luego el que queramos que esté libre de él y finalmente el PID. Por ejemplo:

MobyDeDrm.py THESEEKERS.PRC THESEEKERS_NODRM.MOBI 12345$7890

Y tras la ejecución del script, tendremos un fichero sin DRM llamado “THESEEKERS_NODRM.MOBI”. Generalmente la extensión MOBI se usa para ficheros genéricos sin DRM, y las demás (como PRC, AZW, etc) dependen del dispositivo al que están destinadas.

No obstante, si no te funcionara (hay varias versiones de compresión y de encriptación), puedes usar la versión 001 que se acompaña en el ZIP o bien buscar por internet la 004, el tema está en que alguna de ellas debe quitar el DRM.

6.- Obtener el PID de un Kindle a partir de su número de serie

Finalmente vamos a explicar cómo obtener el PID de un Kindle, cosa que no he probado porque todavía no he recibido el que he comprado [suspiro de España] pero conozco a gente a la que le ha funcionado.

Quien quiera la fuente original de esto, puede encontrarla aquí: http://igorsk.blogspot.com/2007/12/mobipocket-books-on-kindle.html. Igor es un afamado hacker a nivel mundial que, entre otras cosas, ha creado parches para el Sony Reader.

Si no hemos instalado el ActivePython de antes, debemos hacerlo ahora, ya que, de nuevo, son scripts de Python.

Para averiguar el PID de un Kindle debemos ejecutar “kindlepid.py”:

Kindlepid.py <numero_de_serie>

Y nos devolverá el PID asociado al Kindle. La diferencia entre un PID de Kindle y uno normal es que el primero lleva un asterisco en donde el segundo lleva un $, por lo que algunas tiendas rechazarán el PID. Hasta donde yo sé, y de momento, Fictionwise no lo hace y acepta.

Con este PID podemos o bien comprar en otras tiendas o bien quitar el DRM a nuestro libro comprado en Amazon y obtener uno sin DRM.

No obstante, si compramos fuera de Amazon y queremos leer nuestro libro con DRM en nuestro Kindle, todavía debemos ejecutar un paso más, y es transformar el PRC en AZW activando ciertos elementos del fichero.

Para ello cogemos el segundo script que nos viene en la descarga de Igor y lo ejecutamos:

Kindlefix.py <fichero_prc> <Kindle_PID>

Con eso nuestro fichero se transformará en un AZW completamente funcional.

No obstante, hay quien dice que con el Mobipocket 6.0 (no la última 6.2, sino la 6.0), al enchufar un Kindle al USB, genera el PID de igual forma que lo genera –u obtiene- de otros aparatos.

Para finalizar, he de decir que esto último no lo he probado, pero hay mucha gente que dice que funciona… y otra que no, aunque en general parece ser que lo hace bien. De todos modos, con obtener el PID del Kindle y luego remover el DRM es suficiente.


[1] Evidentemente existe la opción de irte a la mula y bajarte lo que te dé la gana, pero aquí sí que estamos en modo completamente ilegal. Y muchas veces lo que quieres o bien no está o bien se encuentra muy mal formateado o el formato se pierde al convertirlo tu.