Adiós a MSDN Magazine

“… When the light dies down and you blood runs cold
Then you know what you fear most is growing old…”
Kansas, “End of the Age” (1983)

Sorpresa y tristeza me embargaron a la vez al leer el editorial del que será el último ejemplar de MSDN Magazine. Sorpresa, porque no lo esperaba, y tristeza, casi tanta como la que sentí cuando publicamos el último ejemplar de dotNetManía a mediados de 2013. He leído MSDN Magazine (y sus predecesores) prácticamente desde que tengo “uso de razón” profesional. Y aunque está claro desde hace mucho que la prensa escrita tiene sus días contados, pensaba que los deep pockets de Microsoft nos permitirían seguir disfrutando de la revista aún por muchos años. Pero en los tiempos que corren la Inteligencia Artificial se aplica con ubicuidad, y particularmente a la hora de recortar al máximo los gastos superfluos o que no producen una ganancia evidente o inmediata.

Solo espero y deseo que Microsoft continúe publicando online artículos de la calidad de los que, por ejemplo, se incluyen en este último ejemplar.


Referencia musical: “Drastic Measures” (1983) es muy probablemente el peor álbum de toda la discografía de mi grupo favorito, Kansas. Tan malo, que su no aceptación provocó la desintegración del grupo (para luego reaparecer al cabo de unos años, con miembros y estilo algo diferentes). No obstante, le tengo cierto cariño a ese disco por la cantidad de años que tuve que esperar para oírlo. Es de 1983, una época en que el vinilo (parecía que) estaba muriendo y el CD no se había impuesto todavía. Solo después de llegado el nuevo milenio (aunque años antes de que el streaming comenzara a ser una alternativa) se decidió Sony Music a reeditar el disco en CD. “End of the Age“, a pesar del tono pesimista y las veladas referencias religiosas, es de lo poco del disco que puede tener algún valor (histórico al menos) para un fan de la banda.

Despedida como MVP

“Es de bien nacidos ser agradecidos”
(Refrán que me enseñó mi abuela Guillermina)

Este post está listo desde hace algunos días, pero decidí posponer su publicación hasta que salieran de la lista de los más leídos los posts de júbilo de mis compañeros que muy merecidamente han sido renovados por un año más o elegidos como MVP por primera vez, para no restarles protagonismo.

En mi caso, dejé de pertenecer al programa MVP el pasado 1 de enero. Y lo primero que debo dejar claro es que la decisión fue 100% correcta. He estado casi todo el año fuera de España, sin participar en las actividades de la comunidad. Por otra parte, he estado envuelto en un proyecto apasionante, aprendiendo un montón de cosas nuevas, y lo poco que podía haber hecho para haber merecido tal vez una renovación como MVP, simplemente quedó relegado a un plano secundario. Me refiero, por ejemplo, a cosas como publicar una versión actualizada a C# 4.0 del libro “C# 3.0 y LINQ”, o haber ayudado a mi buen amigo Unai en su excelente actualización del libro de Entity Framework a la versión 4.0 (que ya tengo por aquí; pienso escribir sobre él en los próximos días, tan pronto lo termine de leer). Así que, totalmente, Mea culpa.

Más allá de las florituras, el objetivo de este post es uno solo: expresar mi agradecimiento infinito a Microsoft por haberse fijado en mí por allá por 2004 y hacerme miembro del programa. La gran mayoría de las cosas buenas que han ocurrido en mi vida profesional a partir de entonces tienen que ver, de forma u otra, con esa decisión. En específico, quiero dar las gracias a los dos MVP Lead con los que tuve el honor de interactuar, Cristina González Herrero y Alberto Amescua Bernier, dos personas y profesionales “como la copa de un pino” que se desvivieron siempre a diario por transmitir nuestras quejas, opiniones y sugerencias a los equipos de producto, ponernos en contacto con las personas adecuadas dentro de esa gran empresa, y hacer otros miles de cosas más para que nuestra experiencia de MVP fuera lo más completa posible. Desde aquí les mando un fuerte abrazo, así como a todos los colegas MVP y empleados de Microsoft a los que he tenido el placer de conocer durante este hermoso viaje. Un afectuoso saludo también para los recién elegidos; me agrada sobremanera ver que el programa se rejuvenece y los “mayores” (como yo :-)) van cediendo el protagonismo a las caras jóvenes. Se me antoja que nadie como los cubanos debemos tener clara la importancia de la alternancia y la renovación para la vitalidad de cualquier proyecto.

¡Seguimos en contacto!

NOTA: Las opiniones reflejadas en este artículo son mías propias, y no han sido revisadas ni aprobadas por la empresa en la que trabajo.


Referencia literaria: “Mea culpa” es un libro muy recomendable de uno de mis escritores favoritos, Guillermo Cabrera Infante. Nadie ha sabido captar como él el embrujo de mi Habana natal, esa Habana que persigue en los sueños a los habaneros por muchas décadas que hayan transcurrido desde que te escapaste (¿intentaste escapar?) de allí. Y ya que hablamos sobre Premios Nobel de Literatura, no se pierda el reciente discurso de aceptación del premio de otro gigante de las letras ibero-americanas, Mario Vargas Llosa, disponible aquí.